Este año es un buen momento para viajar a la India. El país, dentro de que es uno de los más poblados del mundo y que en sus principales ciudades hay una vida urbana constante y caótica, es también un buen destino para encontrar silencio y paz mental gracias a las enseñanzas del budismo, la religión surgida en la India, concretamente en el sur de Nepal, en torno a los siglos VI y IV antes de Cristo. Es por ello, que EL PAÍS Viajes tiene varios itinerarios propuestos este año. Por un lado, Sacred Punjab & Ganges —previsto para el 12 de septiembre y con una duración de 16 días— que propone adentrarse en el norte de la India desde una perspectiva poco habitual, ya que es un recorrido que combina historia, espiritualidad y cultura viva a través de los territorios donde floreció la identidad sij. Y, por otro, Siguiendo las huellas de Buda, un itinerario que parte el 16 de octubre y que tendrá una duración de 17 días. En este caso, se trata de una travesía transformadora hacia el corazón espiritual del país. De la mano de Patricia Paulo, experta en espiritualidad, religiones comparadas, evolución de la conciencia y desarrollo personal, se explorarán los lugares sagrados donde comenzó la historia de Siddhartha Gautama: su nacimiento, su iluminación, los sitios donde compartió sus enseñanzas, fundó su primer monasterio, y finalmente, el lugar donde alcanzó el nirvana. No es la primera vez que se realiza un viaje de este tipo, también con Patricia. Sin embargo, este será especial y distinto por varias razones que ella misma nos explica: “La mayoría de los viajes a la India se centran en el norte clásico, el llamado triángulo de oro —Delhi, Jaipur, Agra o Benarés— y suelen estar orientados al impacto visual, histórico y monumental. Este itinerario, sin embargo, tiene una naturaleza muy distinta: es una invitación a descubrir la India profunda y, al mismo tiempo, a emprender un viaje interior. Aquí el verdadero hilo conductor es seguir las etapas fundamentales de la vida de Buda. Son lugares menos conocidos para el gran público, pero de una enorme profundidad espiritual e histórica”.Se refiere, por ejemplo, al lugar de su nacimiento en Lumbini; al entorno de Kapilavastu donde transcurrió su juventud; al sitio donde alcanzó la iluminación, en el templo Mahabodhi de Bodhgaya; al primer sermón que dio en Sarnath; a los espacios de retiro y enseñanza en Rajgir y Shravasti; y finalmente al lugar de su parinirvana en Kushinagar. Además, son espacios que conservan una atmósfera serena y auténtica, y que resultan difíciles de recorrer en un solo viaje si se realiza por cuenta propia, debido a las distancias y a la complejidad logística.“Precisamente ahí reside parte de su valor: permitir al viajero acceder a una experiencia inmersiva en una India auténtica, experimentando y desarrollando una mente más contemplativa y silenciosa, donde todavía es posible sentir la huella viva de una de las grandes figuras espirituales de la humanidad, pisar el mismo suelo donde Buda caminó obteniendo méritos para la propia evolución”, añade. Asimismo, se visitará la ciudad sagrada del hinduismo, Varanasi, donde el río Ganges se convierte en escenario de la vida, la muerte y la devoción, y se participará de una ceremonia privada durante el Diwali, el Festival de las Luces, en la ciudad considerada por muchos como la más bella de la India. Pero ¿qué es el Diwali y qué tiene de especial? Se trata de una de las celebraciones más importantes de la India. Es la entrada del año nuevo en su calendario y simboliza la victoria de la luz sobre la oscuridad, del conocimiento sobre la ignorancia y de la esperanza sobre el miedo. Tiene una duración de cinco días y las ciudades y pueblos donde se celebra se llenan de lámparas, velas, flores y rituales familiares.Esta celebración está dedicada a la diosa de la prosperidad y la felicidad, Lakshmi, y al dios que abre los caminos y garantiza el éxito, Ganesh. “Más allá de su dimensión religiosa, Diwali tiene algo profundamente espiritual. Las casas se abren, las familias se reúnen y existe una energía colectiva de celebración muy difícil de describir desde fuera. Vivirlo en persona permite entender hasta qué punto la espiritualidad en la India forma parte de la vida cotidiana y no solo de los templos”, subraya Patricia Paulo.¿Por qué es un buen momento para explorar la figura de Buda? La figura de Buda es una de las más simbólicas y antiguas del mundo, que lejos de apagarse, sigue más viva que nunca y cobra fuerza en un momento de crisis de identidad, de valores, polarizado y de gran crispación. Este viaje no es solo una ruta trazada en un mapa, sino una oportunidad para conocer su figura y adentrarse en uno mismo, pero también sin perder de vista a la comunidad. “Vivimos una época marcada por la aceleración, la hiperconexión y, paradójicamente, por una creciente sensación de desconexión interior. La figura de Buda vuelve a resultar profundamente contemporánea porque propone una manera de comprender el sufrimiento humano, desarrollar la compasión y vivir de forma más consciente, evolucionando como seres humanos”, sugiere Patricia. Y no se equivoca, tiene sentido que muchas personas busquen hoy retiros donde haya silencio, donde se permita desarrollar el inconsciente y hasta tratar traumas. Por lo tanto, es un buen momento porque las enseñanzas de Buda permiten a muchos liberarse del sufrimiento y cultivar la compasión, la ecuanimidad y la comprensión de la impermanencia. “Y ayudan precisamente a eso: a desarrollar la paz interior, con menos ruido y más presencia. Creo que una de las ideas más poderosas es entender que el bienestar no depende únicamente de las circunstancias externas, sino también de cómo cultivamos nuestra mente, nuestra mirada y nuestra manera de estar en el mundo”. Y, lo más increíble, es que los lugares donde vivió y enseñó Siddhartha Gautama, hasta convertirse en el Buda histórico siguen vivos y reconocibles gracias a las excavaciones arqueológicas y a la memoria preservada durante siglos.Siguiendo a Buda por la India con EL PAÍS Viajes: el itinerarioEl itinerario se inicia en Lucknow, en la ciudad al norte de la India y la capital de Uttar Pradesh. Aquí, por ejemplo, se visitarán lugares como La Martinière, una institución mixta de élite. Los siguientes días se explorarán otros lugares importantes como Ayodhya, una de las principales ciudades sagradas del hinduismo, y Shravasti, otra de las ciudades de gran relevancia en la tradición épica y religiosa de la India. De la antigua ciudad aún se conservan las murallas y, en su interior, tres monumentos destacados: las estupas de Angulimala y de Anathapindika y un antiguo templo jainista. El recorrido seguirá hasta Lumbini, visitando en ruta Kapilavastu, antigua capital del reino de los Shakya. En Tilaurakot, dentro de las murallas de la ciudad donde creció Siddhartha Gautama, se conservan los restos del palacio de su padre, el rey Suddhodana, y un templo hindú dedicado a Samai Mai, aún hoy centro de devoción. Esta parte del viaje permite imaginar la vida protegida del joven príncipe y el impulso que lo llevó a buscar un significado más profundo fuera de aquellos muros. Finalmente, se cruzará la frontera con Nepal para llegar a Lumbini, donde se visitará el lugar exacto del nacimiento de Buda, identificado por uno de los pilares erigidos por el emperador Ashoka. El ecuador del viaje está destinado a Kushinagar, uno de los principales centros de peregrinación budista y el lugar donde Buda abandonó su cuerpo y alcanzó el mahaparinirvana. Después, el recorrido continúa hasta Vaishali, la ciudad donde Buda pronunció su último sermón. Posteriormente, los viajeros llegarán hasta Pawapuri, lugar sagrado para los jainistas donde Mahavira entró al nirvana y se continuará hacia Nalanda, donde se encuentran los restos de la antigua Universidad de Nalanda, fundada en el siglo V antes de Cristo. Es una de las primeras universidades del mundo y la más grande de la historia en lo que al budismo respecta. Se dice que Buda se quedó varias veces en ella.Rajgir fue la capital del imperio Magadha. Aquí, Buda no solo pasó muchas temporadas, sino que pronunció alguno de sus más importantes sermones y convirtió al rey Bimbisara en la colina de Griddhakuta. Desde Rajgir, el viaje conduce hasta el lugar más importante de peregrinación budista en el mundo, el templo Mahabodhi, catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Junto a él se encuentra el árbol Bodhi, bajo el cual el príncipe Siddhartha Gautama alcanzó el conocimiento supremo y se transformó en Buda, el Iluminado. Bodhgaya o Uruvela, como era conocida en tiempos de Buda, es también un importante centro de peregrinación para los hindúes, ya que Buda es considerado la novena encarnación de Vishnu. Este es uno de los lugares que, según Patricia, más sorprende a los viajeros. “En Bodhgaya, por ejemplo, ver a monjes y peregrinos de tantos países meditando alrededor del árbol Bodhi genera una sensación de calma y universalidad muy especial. Mientras que en Sarnath —lugar donde Buda pronunció su primer sermón sobre las Cuatro Nobles Verdades, considerado el nudo central de la filosofía budista—, muchos comentaban la emoción de estar en el lugar donde comenzó a difundirse una enseñanza que ha influido en millones de personas durante 2.600 años”. Varanasi y Jaipur, con la celebración de Diwali, pondrán el broche a este viaje, que para otros viajeros que lo vivieron con anterioridad con EL PAÍS Viajes, ha significado un antes y un después en sus vidas. *Si quieres más información sobre este y otros viajes similares, consulta nuestra web de EL PAÍS VIAJES.Puedes seguir a EL PAÍS VIAJES en Facebook e Instagram, o suscribirte aquí a la newsletter de EL PAÍS Viajes.
Siguiendo las huellas de Buda: un viaje para encontrar el silencio y la paz mental en la India
EL PAÍS Viajes propone un itinerario donde se conocerán los lugares sagrados en los que comenzó la historia de Siddhartha Gautama, Buda











