El 27 de mayo de 1941, el acorazado alemán Bismarck acabó hundido en las profundidades del mar. Durante años, la teoría sobre el final de este barco siempre había sido la misma. Los británicos habían conseguido acabar con el buque de guerra más importante de Hitler y los suyos en pleno conflicto armado, convirtiéndose en una de las grandes victorias que la Royal Navy se anotó entonces.

Sin embargo, en 2002, nuevas investigaciones pusieron en jaque aquella idea, señalando que el relato de la batalla podía haber sido manipulado. “Demostramos de manera concluyente que de ninguna manera los británicos hundieron el Bismarck”, afirmó entonces Alfred S. McLaren, comandante de submarinos de la Marina de Estados Unidos y experto en arqueología marítima.

Qué pasó con el barco

El hombre, que llevaba un tiempo analizando el naufragio e incluso había bajado en un par de ocasiones hasta sus restos, puso sobre la mesa otra posibilidad. “Fue echado a pique deliberadamente por los propios alemanes”, concluyó. McLaren y el resto de exploradores norteamericanos que habían analizado el Bismarck advirtieron que en las partes laterales del casco no se observaban daños importantes causados por fuego enemigo.