El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha dejado esta mañana en la Sala que juzga la operación Kitchen caras de desconcierto ante la estrategia que ha elegido para defenderse. No ha mencionado ni una sola vez a Dolores de Cospedal, ex secretaria general del PP, cuando hasta ahora el núcleo central de su defensa eran los encargos que le hizo la número dos del PP para neutralizar al extesorero del partido, Luis Bárcenas, como lo de "parar lo de la libretita", en referencia a la contabilidad b del PP.PublicidadPero este lunes, Villarejo, para el que la Fiscalía pide 19 años de prisión por esta pieza de la macrocausa Tándem o caso Villarejo, ha optado por cambiar de estrategia, ahora que siente la muerte cerca, como ha dicho en el plenario. "Antes de irme al otro mundo quiero dejar las cosas claras", ha manifestado. Ha dejado de lado a Cospedal y ha cargado las tintas contra Rajoy: "A mí me da la sensación de que el señor Rajoy se aprovechó de esta operación oficial y correcta, que era para localizar bienes en el extranjero, para que si había algo que le afectara a él, pues trincarlo. Tengo la impresión de que tanto el señor exministro [del Interior, Jorge Fernández Díaz], como el secretario de Estado [de Seguridad, Francisco Martínez], como todos fueron engañados por el genio de Rajoy, que lo resuelve todo con Cardhu [marca de whisky]", ha dicho Villarejo, exculpando a los dos altos cargos políticos de aquel gobierno que se sientan en el banquillo de los acusados. Villarejo ha intentado desvincular la operación Kitchen del PP y de él mismo, en el sentido de que ahora ya no dice, como sí hizo en la fase de instrucción, que se trataba de localizar "información nuclear" del Gobierno de entonces, presidido por Rajoy. Ahora explica que se buscaba el dinero y los bienes de Luis Bárcenas, en la misma línea que los otros acusados que ya han declarado y que describen la Kitchen como "una operación legal de inteligencia", como ha dicho este mismo lunes Eugenio Pino, exDao de la Policía Nacional.Salvar al reyPero también vincula Kitchen con la información sensible acerca del entonces rey Juan Carlos I y sus relaciones con cuentas en Suiza y con un millonario árabe salpicado por el tráfico de armas. Se perseguía información que afectaba a "a altas instancias de la seguridad del Estado" y ha apuntado a Arturo Fasana, gestor de cuentas en Suiza, entre ellas la famosa cuenta Soleado, donde el monarca podría haber tenido fondos opacos. Ha dicho que la operación era "delicada" porque hasta el director del CNI, Félix Sanz Roldán, "estaba preocupado".PublicidadFasana es un clásico ya de las grandes causas de corrupción española; ha aparecido en los sumarios de Gürtel, Púnica, Lezo, entre otras. Incluso en el caso Púnica se llegó a abrir una pieza separada sobre las cuentas que gestionaba Fasana de una pariente de Juan Carlos de Borbón y la duquesa de Alba; pieza que se sobreseyó, informan fuentes jurídicas."Todos contra Villarejo" también es un clásico esgrimido por el propio comisario y también este lunes ha arremetido contra uno de sus principales enemigos, el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán, al frente, según Villarejo, de un complot para hundirlo. Por qué ahora Villarejo cambia de versión. El comisario jubilado ha repetido que sufrió torturas en prisión y hasta un intento de acabar con su vida y que por eso declaró en su día otra versión diferente. Fuentes jurídicas consultadas por este diario indican que la versión de Villarejo no solo no es creíble, sino que es "extravagante" y "desconcertante".PublicidadHa rechazado las preguntas relativas a sus agendas o diarios porque dice que se incorporaron a la causa sin un peritaje propio y pone en duda parte del material del que se incautaron sus compañeros de Asuntos Internos tras su detención. Por eso, este lunes no ha querido explicar por qué consta una anotación en sus diarios sobre una "grabación" delicada para el PP.El origenVillarejo sitúa el origen de la operación Kitchen en el encargo del entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó, en 2013, para que se reuniera con el DAO Eugenio Pino, quien le informa de que hay que captar como confidente al chófer de Bárcenas, que es un exmilitar, y que interesaba por los traslados que pudiera hacer de dinero, joyas y obras de arte de Bárcenas, en el sentido del patrimonio que pudiera sacar de España.Villarejo ha explicado que convenció a Sergio Ríos para colaborar como 'topo' y que en contraprestación pidió que se le pagaran 2.000 euros al mes, dinero que procedía de los fondos reservados. Eugenio Pino ha admitido que autorizó el pago.El comisario jubilado dice ahora que cuando se enteró de que habían entrado en el estudio de la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, lo criticó y dijo que cómo se había hecho sin autorización judicial, en un intento de alejarse de dicha operación. Fue el comisario Enrique García Castaño quien confesó haber entrado ilegalmente y haberse apoderado de documentación. Este mando policial está exonerado en la causa por las graves secuelas de un ictus. Se ha emocionado Villarejo al recordar a su compañero.Respecto a la plaza de policía nacional de Sergio Ríos, como un presunto pago por los servicios prestados en la operación Kitchen, Villarejo ha dicho que recomendó que no le pusieran trabas. "No le suspendáis en los exámenes", ha dicho en primer lugar al fiscal; luego ha matizado y ha explicado que se refería a no ponerle pegas antes de poder presentarse a los exámenes de la oposición, en cuanto al tallaje y las pruebas físicas. "A este hombre, con 40 años, no se le puede dejar tirado y recomendé que se hiciera director de seguridad", ha querido tirar balones fuera.La declaración de Villarejo ha provocado risas en el plenario, como cuando ha dicho de Francisco Martínez, ex secretario de Estado de Seguridad, que debió ser mejor "secretario de Estado de Cultura", porque "no se enteraba". También respecto a Pino ha dicho que "estaba todo el día haciendo dibujitos de los uniformes, de medallas". Está previsto que la declaración de Villarejo continúe el próximo 9 de junio, cuando seguirá el fiscal interrogando al comisario jubilado.