Unos días después de que Pedro Sánchez tuviera una reunión con León XIV, Isabel Díaz Ayuso tuvo derecho a su propia audiencia en el Vaticano. La diplomacia vaticana sabe hilar fino en estos casos y no desea indisponerse con nadie a pocos días de un viaje del pontífice. Todo tiene que salir perfecto. En un contexto de creciente secularización en los países occidentales iniciado hace décadas, la visita de un Papa es una oportunidad excelente para intentar revertir esa tendencia. Con la ayuda de Dios, claro.

Por tanto, Madrid bien vale, además de una misa, recibir a Ayuso, que acaba de lanzarse frontalmente contra la regularización de inmigrantes, una medida que la Iglesia española ha apoyado sin ambigüedades, incluidos algunos prelados conservadores. Esa corriente de pensamiento basada en la misericordia y el apoyo a los inmigrantes es muy importante para el Papa. Robert Francis Prevost, de 70 años, pasó muchos años en Perú, primero como misionero y finalmente como obispo de la diócesis de Chiclayo. Los peruanos son una de las mayores minorías de inmigrantes en España.

“Somos un país muy alegre que sabe aparcar sus diferencias un rato. Celebraremos la visita de León XIV en esa unidad”, dijo Ayuso en Roma. El que piense que podemos estar ante una tregua vaticana en la política española ya puede desengañarse. En una entrevista en La Razón el domingo, la presidenta madrileña se lanzó contra Pedro Sánchez por pretender asistir a la misa que el Papa celebrará en Barcelona. Le llamó “farsante” y que solo “le falta la toquilla y la mantilla” en su intento de fingir lo que no es. A la pregunta “¿cree que el presidente del Gobierno busca rentabilidad política con esta visita?”, responde: “Busca rentabilidad y blanqueo al máximo nivel. Es un farsante. Sí, sí, nivel diez”.