Los consumos por el Mundial suelen clasificarse en tres categorías activas de forma simultánea: el hogar (reuniones y entretenimiento), la economía urbana (turismo y visitas a diferentes centros) y la emocional-digital (promovida por la identidad, tecnología y el merchandising o mercadeo).
La categoría más dinámica de consumos suele ser la de alimentos y bebidas, impulsada por reuniones en casa, bares y zonas públicas de transmisión. Snacks, bebidas, comida rápida y productos asociados a celebraciones deportivas encabezan la lista de compras más frecuentes.
Diversos análisis proyectaban incrementos importantes en hospedajes y consumo de bebidas para este 2026, incluyendo estimaciones que apuntaban un incremento en el consumo de cerveza a nivel global, debido al mayor número de partidos y duración del torneo.
Este comportamiento se debe a que el fútbol se vive como una experiencia colectiva, especialmente en Latinoamérica. Incluso los hogares se convierten en estadios simbólicos y compartir los partidos se vuelve tan importante como el resultado mismo. Por ello, la economía doméstica adquiere un protagonismo singular durante este torneo.
Restaurantes, bares y ciudades sede













