Ni elecciones anticipadas ni congreso extraordinario. En Ferraz la consigna sigue siendo resistir. La dirección del PSOE descarta cualquier cambio de rumbo y se aferra a la tesis de que el partido y el propio Pedro Sánchez son víctimas de una operación de "linchamiento" impulsada desde distintas esferas políticas, mediáticas y judiciales. Mientras se acumulan los frentes que cercan al presidente del Gobierno y secretario general socialista, en la cúpula del partido insisten en que no existe ningún motivo para alterar los planes. "No va a cambiar el calendario", aseguran fuentes de la dirección socialista, que apelan ahora a que ya hay convocado un Comité Federal para finales de junio, en el que el partido tiene previsto reforzar la idea de que ya ha tomado medidas contra la corrupción hace un año.En ese encuentro, la dirección presentará un informe con los cambios organizativos y de control interno impulsados durante el último año, especialmente tras la remodelación de la estructura provocada por la caída de Santos Cerdán, que dejó la Secretaría de Organización antes de ingresar en prisión provisional por el caso Koldo. El objetivo de la dirección es trasladar una imagen de normalidad y limpieza orgánica y evitar que el debate interno gire hacia una hipotética sucesión o una renovación de liderazgos. Frente a quienes empiezan a plantear la necesidad de abrir una nueva etapa, Ferraz insiste en cerrar filas con Sánchez y en sostener el relato de que el PSOE está siendo objeto de una campaña para desgastar al Gobierno por vías distintas a las urnas.Este lunes se celebró la primera reunión de la Ejecutiva Federal desde la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y la entrada de la UCO en la sede de Ferraz para requerir documentación en el marco del caso Leire. En ese encuentro, Pedro Sánchez trató de insuflar calma a los suyos y pidió afrontar el momento con "tranquilidad", "serenidad" y la determinación de seguir "para delante", según trasladan fuentes presentes en la reunión.La cita sirvió también para constatar un cambio de tono en la dirección socialista. Si en el caso de Zapatero el partido acabó descartando la tesis del lawfare y optó por centrar su defensa en la presunción de inocencia, la acumulación de nuevos frentes judiciales ha reforzado entre los dirigentes la idea de que existe una ofensiva coordinada contra el PSOE y contra el propio Sánchez. La entrada de la UCO en Ferraz, la imputación de la gerente del partido, Ana María Fuentes, y la sucesión de investigaciones que afectan al entorno socialista han agravado el clima interno y llevado a la cúpula a hablar ya abiertamente de un "linchamiento".En privado, fuentes de la dirección admiten que tienen "dudas" sobre la coincidencia temporal de distintos procedimientos judiciales que afectan al entorno del presidente: sobre que episodios como el caso Leire, el juicio de la Kitchen o la causa contra David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, confluyan en periodo de tiempo tan corto. Una sospecha que ya alentó la semana pasada el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien dijo abiertamente que "hay intereses claros para derribar al Gobierno con métodos nada democráticos".Tras la reunión encabezada por Sánchez, ese relato ganó aún más peso dentro de la dirección socialista. "Quieren que salgamos con el carnet del PSOE y las manos arriba", resume gráficamente un miembro de la cúpula. El mensaje que se trasladó a los dirigentes fue el de cerrar filas y señalar a la oposición "marrullera", resistir a la espera de conocer el alcance de las distintas causas judiciales abiertas y defender que el partido ya tomó las medidas pertinentes por el caso Leire hace un año. Por eso, en Ferraz obvian totalmente las peticiones de elecciones anticipadas que vienen desde sectores críticos con Sánchez, pero también de socios imprescindibles para el PSOE como Junts y PNV. Frente a los líderes que piden adelantar las elecciones, también están los que "no lo piden", argumentan desde la dirección socialista, que además del adelanto electoral también descarta la convocatoria de un congreso extraordinario como le reclaman dirigentes históricos como Ramón Jáuregui, exministro de Presidencia con Zapatero. Comité Federal el 27 de junioPara intentar contener la inquietud interna en Ferraz señalan ahora al Comité Federal previsto para el próximo 27 de junio. La reunión del máximo órgano del partido entre congresos llega, además, cargada de simbolismo: se celebrará prácticamente un año después del último Comité Federal extraordinario, convocado en pleno terremoto político por el caso Koldo y tras la caída de Santos Cerdán. Entonces, la dirección trató de escenificar una respuesta contundente a la crisis. Ahora busca demostrar que aquellas medidas no fueron meramente cosméticas.Sin embargo, en la dirección socialista no contemplan esta cita como un espacio para abrir un debate sobre liderazgos, estrategias o un eventual relevo en la cúpula. El objetivo es justo el contrario: cerrar filas y convencer a barones, alcaldes, dirigentes territoriales y cuadros del partido de que el PSOE de hoy no es el mismo que el de hace un año. Para ello, Ferraz prepara un informe detallado con las decisiones organizativas, los cambios internos y los mecanismos de control implantados desde entonces. "Ya hicimos nuestro trabajo", resumen fuentes de la dirección, que consideran que el partido reaccionó cuando afloraron los primeros escándalos y que ahora no existen motivos para alterar el calendario político ni orgánico.Ese mensaje fue verbalizado este lunes por la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, tras la reunión de la Ejecutiva Federal. "Vamos a esperar. Somos críticos con nosotros mismos y ya tomamos medidas, ya apartamos a la gente que no responde a los valores socialistas. Se están implementando medidas y se dará cuenta de ellas en este Comité. Vamos a seguir con el calendario establecido", afirmó.El PSOE también se aferra a los tiempos judiciales para responder a quienes le exigen actuar contra Leire Díez, a la que el juez atribuye un papel central en la presunta trama para desacreditar las investigaciones que afectan al partido. En Ferraz sostienen que cualquier decisión, como una querella, debe adoptarse una vez se conozca el contenido íntegro del sumario, presentando esta decisión como un ejercicio de prudencia y no como una maniobra dilatoria.Como argumento, recuerdan que tampoco pudieron querellarse contra el presunto comisionista Víctor de Aldama mientras la causa permanecía en fase de instrucción y ahora pendiente de sentencia. La dirección asegura que es la primera interesada en conocer todos los detalles de lo ocurrido y rechaza la idea de que exista temor a las revelaciones que pueda contener la investigación.
Ferraz hace oídos sordos y descarta un congreso para renovar el PSOE mientras se aferra a la tesis del "linchamiento"
El PSOE alega la falta de acceso al sumario para no impulsar de momento una querella contra Leire Díez, señalada por el juez como pieza clave de una supuesta operación para desacreditar las causas que cercan al partido.
Ferraz descarta elecciones y congreso extraordinario; mantiene el Comité Federal para el 27 de junio con medidas anti-corrupción. La dirección se aferra a la tesis del linchamiento coordinado contra el Gobierno y reclama cerrar filas frente a los múltiples frentes judiciales abiertos.











