La portavoz de la dirección socialista subraya que la UCO ya ha hecho dos informes sobre Begoña Gómez y todavía ninguno del novio de Ayuso

Pedro Sánchez dedicó ayer buena parte de su intervención ante la cúpula del PSOE a dar munición a los suyos para salir a la ofensiva, en medio de una enorme presión política y judicial contra el Gobierno y el partido por distintas causas abiertas. En la reunión a puerta cerrada de la Ejecutiva federal, Sánchez ha subrayado la “colaboración total” con la justicia del PSOE frente a la respuesta con que, según ha recordado, Mariano Rajoy recibió la investigación del caso Gürtel -“es una trama contra el PP”, afirmó el expresidente popular- y se ha detenido en explicar “las diferentes velocidades” de algunos de los procedimientos que han vuelto a acorralar a los socialistas frente a otros casos de Génova, según fuentes presentes consultadas por EL PAÍS. El secretario general del PSOE puso como ejemplo el archivo de la denuncia de Begoña Gómez contra el activista ultra Vito Quiles por acoso.

Sánchez compartió con la cúpula socialista su sorpresa con la decisión “sin tomar declaración” a su esposa. Los hechos se produjeron el 29 de abril en un restaurante de la localidad madrileña de Las Rozas. Gómez presentó ese mismo día una denuncia ante la policía por un presunto delito de agresión. Menos de un mes después, el 21 de mayo, un juez de Majadahonda, Sergio Burguillo, archivó la denuncia. “No se han podido acreditar hechos que posean relevancia penal”, escribió el magistrado en su resolución tras visionar las imágenes del local “que hasta ahora se han reunido”. La esposa de Sánchez decidió recurrir la decisión, según fuentes de su entorno.