Una vacuna para la libertad

Hacer lo que te dé la gana y así ser auténtico parece ser hoy el colmo de la felicidad alentada por quienes nos quieren sumisos y adictos al estímulo inmediato de pantallas, redes, comida basura y emociones fáciles. Marina nos previene contra ese hacer lo que te apetece que en realidad nos convierte en adictos al consumo, la política espectáculo y el yo yo yo de las redes. Propone una vacuna para la libertad, que consiste en fortalecer el esfuerzo, el deber y la memoria. Los padres serán los primeros vacunadores si educan para la resistencia emocional y no para la felicidad tontorrona, porque la de verdad no se alcanza sin resistencia frente a la adversidad. Y esa voluntad se fortalece en el ejercicio del deber y la disciplina, con los que dejamos de ser animales para ser personas gracias a la cultura, que consiste en asumir reglas y cumplirlas.¿La IA suma o resta al cerebro?

Lo preocupante es que nadie investigue su efecto sobre la estructura neuronal de los niños. Ya tenemos problemas de atención y de memoria en la escuela.

¿Deberíamos limitar la IA?

Hay demasiados intereses que lo impiden y muchos interesados en que seamos manipulables: comerciantes vendiéndonos de todo; políticos comprándonos votos; religiones y sectas... Por eso propongo una vacuna para activar nuestra voluntad.