Después de que en la víspera denunció un supuesto “desfase electoral”, este lunes el candidato oficialista a las elecciones presidenciales de Colombia, Iván Cepeda, reconoció que no hay “evidencia” sobre supuestas irregularidades en la primera vuelta celebrada el domingo y en la que resultó ganador de manera sorpresiva al aspirante de extrema derecha, Abelardo de la Espriella.“Hemos procedido a hacer las verificaciones necesarias y hasta ahora (...) no hemos encontrado evidencia sobre hechos que sean de una dimensión o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades”, declaró Cepeda durante una conferencia de prensa sin preguntas.En todo caso, el candidato de Pacto Histórico defendió esta matización de sus declaraciones, al manifestar que “los antecedentes que se han presentado en otras elecciones y (...) las dificultades que hemos tenido en este proceso electoral han motivado nuestra afirmación de que hasta que no se proceda un escrutinio que se hace por parte de las comisiones destinadas para eso, no nos pronunciaremos frente a los resultados”.Abelardo de la Espriella, candidato presidencial por el movimiento "Defensores de la Patria". Con 10.361.499 votos -el 43,74% del total, la cifra más alta de respaldos electorales obtenida por un candidato en primera vuelta desde que se estrenó ese modelo electoral en 1994, según el diario El Tiempo-, Abelardo De la Espriella le sacó al menos 673.138 votos a Iván Cepeda, el candidato del presidente Gustavo Petro, quien tuvo el apoyo de 9.688.361 ciudadanos (40,90%). No es una distancia menor teniendo en cuenta que es probable que los votos de quien resultó tercera en la primera vuelta, la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia -1.639.685 que equivalen al 6,92%-, vayan para De la Espriella, destacó el diario El Colombiano.Cepeda, en cambio, tiene poco margen para crecer y en esa campaña están preocupados, según fuentes citadas por el periódico, porque daban por hecho que iban a quedar primeros y que la senadora uribista tendría más votos. El abanderado oficialista contó con una izquierda casi completamente unificada. Solo faltaron los candidatos Roy Barreras y Mauricio Lizcano, quienes lograron conjuntamente menos de 70.000 votos. Por ello, el delfín político de Petro deberá conquistar sectores de centro.En tanto, de cara al balotaje del 21 de junio, De la Espriella se esforzará, seguramente, en conquistar ya no solo los votos de Valencia, sino que buscará arañar los votos de Sergio Fajardo que obtuvo: 1.009.073 (4,26%).Sergio Fajardo habla con los medios en Bogotá, el 2 de junio de 2022. LUISA GONZALEZ “En el caso de Cepeda, en cambio, se equivocaron en la estrategia y hoy más que nunca van a querer traer votos del llamado centro político que despreciaron hace unas semanas. Figuras como el ministro del Interior, Armando Benedetti, a quien tenían alejado, se cotizan, porque es él quien maneja la chequera del Ejecutivo para aceitar maquinarias, mover buses, montar tarimazos, refrigerios, prometer entidades, puestos y contratos. La ‘revolución ética’ del petrismo está ahora en manos de un cuestionado de la talla de Benedetti”, apuntó El Colombiano.Para Iván Garzón, abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellín) y doctor en Ciencias Políticas, además de docente del Magister en Gobierno de la Universidad Autónoma, “las posibilidades de crecimiento de Iván Cepeda están muy comprometidas. Por dos razones. Primero, porque una de las explicaciones de su liderazgo en las encuestas hasta el día de la elección fue precisamente que ya había aglutinado a la izquierda en una consulta que se hizo hace unos meses. Entonces ya había recogido el voto duro del sector. Segundo, porque su discurso de no aceptación de la derrota polarizó más al electorado. Entonces no se ve cómo podría atraer sectores moderados del centro para la segunda vuelta”, explica el académico a La Tercera. Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo durante un mitin electoral en Bogotá, el 8 de marzo. Asimismo, Garzón recuerda que “realmente ha sido una campaña que se ha hecho desde el principio con una idea muy clara de profundización del modelo político del gobierno de Petro y, en ese sentido, las decisiones estratégicas de su campaña como la fórmula vicepresidencial que eligió una líder indígena, senadora, el estilo de campaña anticuado de leer discursos, de no dar entrevistas a medios críticos, de no aceptar debates con otros candidatos, lo sitúan ya dentro de un marco de elector muy específico”. “Es decir, de un elector que si ya no tiene una simpatía con el gobierno de Petro, que justamente fue la que se verificó, el domingo 31, que está alrededor del 40%, difícilmente pueda sumar mucho más”.Escenario “similar” al de ChileEn cuanto a la posibilidad de que se instale un “cerco sanitario” para evitar el triunfo de Abelardo de la Espriella, Garzón cree que este eventual bloqueo al candidato de extrema derecha “vendrá por parte del centro político, porque la derecha está entregada al candidato que ganó de una manera incluso sorpresiva la primera vuelta”. “En ese sentido, el escenario va a ser similar al de la elección chilena presidencial de diciembre que eligió a José Antonio Kast. Y es una izquierda que llega a su techo en la primera vuelta y que tiene muy poco hacia dónde crecer en la segunda. Y que en la segunda vuelta es una derecha que se une a partir de opciones que estaban fragmentadas”, agrega.“Entonces, si hay un cerco sanitario que seguramente vendrá, será más desde sectores de opinión, desde líderes de centro, moderados. En ese sentido, podría ocupar un lugar en esa construcción alguien con el perfil de Sergio Fajardo o Juan Daniel Oviedo. pero en este momento hay que tener en cuenta que el 85% del electorado votó por las dos opciones ganadoras. Es decir, si los expertos y los observadores querían un caso paradigmático de polarización afectiva, lo tienen desde el día 31 de mayo, en Colombia”, concluyó.