Europa confirma su nueva política de mano dura migratoria. Mientras la Eurocámara y el Consejo Europeo acaban de dar su luz verde al reglamento final de retornos de la UE que avala la creación de centros de deportación de migrantes en terceros países, algunos países europeos no quieren perder más tiempo en procesos burocráticos y se han puesto manos a la obra. Siguiendo las lecciones de la italiana Giorgia Meloni en Albania, varias capitales se están agrupando en pequeños equipos dentro de los Veintisiete para sondear a otros países en África, los Balcanes o Asia Central donde crear acuerdos parecidos al de Roma con Tirana.De momento, no se trata de una iniciativa a nivel de los Veintisiete, sino que se están moviendo a niveles inferiores, de entre dos y cinco países favorables a las llamadas “soluciones innovadoras”, señalan a La Vanguardia fuentes diplomáticas. La intención es que se comience explorando por los que tienen más voluntad de poner en marcha este sistema, tan criticado por las organizaciones humanitarias. Es decir, seguir la filosofía de la Europa de las dos velocidades, pero esta vez para agilizar las devoluciones de migrantes que consideran que no tienen derecho a asilo. La Comisión Europea ha creado el marco legal para amparar los centros, pero ya será un asunto individual de cada Estado miembro llegar a acuerdos para implementarlos.La vía MeloniItalia, con su solución albanesa, por el momento se mantiene al margenItalia está al margen, ya que tiene su propia iniciativa en Albania a la espera de que la justicia permita a Meloni continuar con su plan al otro lado del Adriático. Pero la líder de Hermanos de Italia no es la única que está al frente de los mandatarios que piden más mano dura con la inmigración. A su lado, a la hora de organizar encuentros de países afines en los márgenes del Consejo Europeo, siempre está la danesa Mette Frederiksen quien, pese a ser socialdemócrata, promueve con ímpetu este tipo de políticas entre sus homólogos en Bruselas. Alemania, la principal economía europea, en un principio titubeaba frente a este tipo de centros, pero ahora los ve con buenos ojos. También Austria y Grecia están muy interesados en esta fórmula. Es interesante el caso de Países Bajos, donde acaba de formar gobierno el liberal progresista Rob Jetten, pero que mantiene un acercamiento hacia la migración restrictivo como el anterior, aunque con un acercamiento menos hostil a Bruselas. Lee tambiénLa semana pasada, su ministro de Migración y Asilo, Bart van der Brink, mandaba una carta al Parlamento neerlandés, publicada por Politico, donde daba luz verde para que la Cámara apruebe estas “soluciones” para procesar solicitudes de asilo en el exterior de las fronteras europeas y aseguraba que los centros de deportaciones han demostrado ser “legalmente viables”. El Gobierno holandés todavía no ha anunciado dónde quiere colocar un campo para tramitar solicitudes de asilo, pero ya estaría trabajando de la mano de Dinamarca, Suecia o Malta.Los países interesados en las nuevas “vías innovadoras” quieren buscar un enfoque que sea atractivo, ofrecer a cambio facilidades en los visados o incluso una mayor colaboración comercial. El problema sigue siendo, hasta la fecha, encontrar lugares dispuestos a seguir a Albania y acoger estas estructuras. En Bruselas nadie se atreve a mencionar directamente un nombre, con miedo de quemarlo. Algunos responsables políticos europeos han ido señalando que los centros podrían ubicarse en África, sin especificar Estados concretos. Túnez ha sido mencionado en algunos informes y Uganda fue considerado en las anteriores ideas neerlandesas, aunque Jetten parece haber abandonado este proyecto. Cifras devastadorasLas llegadas han bajado en un 40% pero 1.200 personas han muerto en el Mediterráneo este 2026La posición española es totalmente contraria a este acercamiento migratorio, pero el punto de vista de Meloni y Frederiksen ya es el predominante en Europa, con una mayoría de países conservadores y con un Parlamento Europeo más a la derecha que nunca. Tras el sí de este lunes, el nuevo reglamento de retornos, pendiente todavía de una ratificación formal, no solo avalará los centros en terceros países, sino que según las organizaciones humanitarias endurecerá todavía más las condiciones de los solicitantes de asilo. De acuerdo con el texto acordado esta noche, los países tendrán hasta doce meses de margen para aplicar algunas de las normas más compleas de esta nueva normativa, que introduce “una orden europea de retorno” para facilitar la coordinación entre los Estados en las deportaciones. Otra de las novedades es la extensión del tiempo de las detenciones, hasta 24 meses más una prórroga de otros seis. El argumento de los partidarios de este reglamento es que solo un 28% de los migrantes que no tienen derecho a permanecer en suelo europeo son efectivamente deportados, por lo que la UE quiere mejorar estas estadísticas. Sin embargo, según Frontex, en los primeros meses del 2026 la migración irregular ha descendido en un 40% en toda Europa por una combinación de factores, desde una mayor colaboración con países como Túnez, medidas “preventivas en Estados clave de partida” y las difíciles condiciones meteorológicas. El número total de llegadas irregulares se reduce, pero el coste humano sigue siendo devastador. Según la Organización Internacional para las Migraciones, más de 1.200 personas han perdido la vida en el Mediterráneo en lo que va de año.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).
Varios países europeos buscan socios externos para crear centros de deportación de migrantes
El Consejo y el Parlamento Europeo confirman el nuevo reglamento de retornos que permite el modelo Albania de Meloni
Italia, Dinamarca, Austria, Grecia y Países Bajos negocian con socios externos en África y Balcanes para crear centros de deportación migrante tras aprobación de normativa UE. La iniciativa refleja nuevo framework de governance con compliance obligatoria e implementación coordinada según estándares UE compartidos.











