Las instituciones europeas alcanzaron este lunes un acuerdo político provisional sobre el reglamento de retornos que permitirá, entre otras cosas, crear en terceros países centros para migrantes que deban ser repatriados, agilizar las deportaciones y endurecer la política migratoria. El Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Consejo de la UE —a representación de los países del bloque— acordaron el texto, cuya principal novedad gira en torno a la posibilidad de que los Estados miembros puedan deportar a migrantes a lo que se ha denominado como 'centros de retorno' en terceros países distintos a los de su origen, siempre y cuando se haya suscrito previamente un acuerdo y se respete el principio de no devolución. Su aprobación estaba prevista para la pasada semana, pero desavenencias entre los colegisladores en cuanto a la fecha de implementación del reglamento provocaron que se retrasará hasta hoy. En la tanda de negociaciones celebrada hoy se acordó que la legislación, es decir, también los centros de retorno, será inmediatamente aplicable tras su entrada en vigor. "La nueva normativa acelerará el proceso de retorno y aumentará las devoluciones de personas que no tienen el derecho legal a permanecer en la UE", indicó tras el acuerdo el viceministro de Migración de Chipre, Nicholas A. Ioannides, cuyo país preside el Consejo de la UE hasta finales de junio. En los centros de retorno, los terceros países estarán obligados a respetar los derechos humanos y no estará permitido el internamiento de menores no acompañados. Además, otra novedad de la legislación es que en adelante se exigirá a los migrantes "cooperar activamente" en su proceso de retorno. Si éstos no lo hicieran, se podrán imponer sanciones que van desde la retirada de prestaciones sociales y permisos de trabajo, hasta sanciones penales que incluyen el encarcelamiento. También se permite la detención de migrantes basándose en su riesgo de fuga y otros motivos de seguridad. Para migrantes considerados un riesgo para la seguridad pública o nacional, se prevé una expulsión prioritaria, y podrán ser recluidos en prisiones —separados de presos comunes— y enfrentarse a prohibiciones de entrada indefinidas. Las instituciones europeas alcanzaron este lunes un acuerdo político provisional sobre el reglamento de retornos que permitirá, entre otras cosas, crear en terceros países centros para migrantes que deban ser repatriados, agilizar las deportaciones y endurecer la política migratoria.