NoticiaLas estrellas ubicadas en los bordes del Sistema Solar siguen moviéndose a velocidades tan altas que deberían salir expulsadas al espacio.Mediante programas astronómicos avanzados, los científicos pueden simular lo que ocurre incluso en regiones a millones de años luz. Foto: Archivo UnimediosSUBDIRECTOR VIDA01.06.2026 11:22 Actualizado: 01.06.2026 11:22 01.06.2026 11:22 Actualizado: 01.06.2026 11:22
En el Sistema Solar, los planetas más cercanos al Sol se mueven más rápido y los más lejanos viajan más despacio. Durante años se creyó que las galaxias funcionaban igual, pero ocurrió algo inesperado: las estrellas ubicadas en sus bordes siguen moviéndose a velocidades tan altas que deberían salir expulsadas al espacio. Ahora, una investigación plantea que una posible fuerza adicional y aún desconocida ayudaría a explicar este misterio del universo. LEA TAMBIÉN El científico Juan Camilo Torres Rojas, magíster en Astronomía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), analizó cómo se mueven las estrellas en la Vía Láctea y en las galaxias NGC2403 y NGC5005, ubicadas aproximadamente a 8 y 65 millones de años luz de la Tierra.Para el análisis utilizó datos de SPARC, una de las bases de información astronómica más importantes del mundo para estudiar la rotación de galaxias.El origen de este misterio se remonta a hace más de 50 años, cuando los astrónomos observaron algo inesperado en la galaxia de Andrómeda, en donde las estrellas de las regiones más externas se seguían moviendo mucho más rápido de lo esperado.Según las leyes clásicas de la gravedad, eso no debería pasar. Era como ver un carrusel girando y notar que los caballos de afuera se mueven igual de rápido que los del centro, sin salir disparados.La explicación más aceptada hasta hoy ha sido la existencia de la materia oscura, una sustancia invisible que no emite luz pero cuya gravedad ayudaría a mantener unidas las galaxias. El problema es que, pese a décadas de búsqueda y a que los detectores son hoy millones de veces más sensibles que en los años 80, todavía nadie ha podido detectarla directamente.Por eso algunos científicos comenzaron a preguntarse si el problema no estaba en la materia, sino en la gravedad misma.Aquí es donde aparece la investigación del astrónomo Torres, quien estudió precisamente esa posibilidad mediante una hipótesis conocida como “quinta fuerza”, una interacción adicional que podría actuar junto con la gravedad tradicional.Para ponerla a prueba, modificó el programa GalRotPy, capaz de recrear en computador el movimiento de las estrellas dentro de una galaxia.Un giro históricoEl modelo matemático utilizado se basa en una ecuación Yukawa, desarrollada originalmente para estudiar fuerzas entre partículas subatómicas. Lo novedoso del trabajo fue llevar esa idea desde el mundo diminuto e imperceptible hasta escalas gigantescas, en las que interactúan miles de millones de estrellas.Después de comparar las observaciones hechas por telescopios con simulaciones en computador, el investigador encontró que en dos de las tres galaxias analizadas el modelo con la posible quinta fuerza reprodujo mejor el movimiento real de las estrellas.En algunas zonas externas de esas galaxias, las estrellas alcanzan velocidades superiores a los 200 kilómetros por segundo, es decir, más de 720.000 km/hora (casi 600 veces la velocidad de un avión comercial).Lo extraño es que, según la gravedad tradicional, a esas enormes distancias del centro galáctico deberían moverse mucho más lento. Para investigar el fenómeno, el software GalRotPy recreó distintos escenarios matemáticos y comparó cuál coincidía mejor con los datos astronómicos reales obtenidos de galaxias ubicadas entre 8 y 65 millones de años luz de la Tierra.Aunque a esas distancias se deberían mover mucho más lento, las observaciones muestran que mantienen velocidades casi constantes. Esto todavía no indica que exista una nueva fuerza en el universo, pero sí sugiere que las teorías alternativas de gravedad ayudarían a explicar fenómenos que la física actual aún no comprende por completo.Así, el programa astronómico usado por el magíster de la UNAL compara cálculos y simula cómo deberían moverse las estrellas con la gravedad tradicional y luego vuelve a calcular incluyendo esa posible quinta fuerza. Si el resultado coincide mejor con lo que observan los telescopios, el modelo muestra una mejor coincidencia con las observaciones. LEA TAMBIÉN ¿Por qué estudiar algo que ocurre a millones de años luz?Según el investigador Torres, comprender cómo funciona la gravedad es clave para entender la estructura completa del universo, es decir, cómo se forman las galaxias, cómo evolucionan y por qué permanecen unidas. Además, gran parte de la tecnología moderna existe gracias a avances que nacieron de investigaciones consideradas como “teóricas”.Por ejemplo, los sistemas GPS necesitan correcciones derivadas de la teoría de la relatividad de Einstein para funcionar con precisión; sin ellas, los errores de ubicación aumentarían varios kilómetros cada día.De la misma manera, investigaciones en astronomía y física han impulsado desarrollos en supercomputación, análisis masivo de datos, inteligencia artificial, sensores de alta precisión y procesamiento de imágenes, tecnologías que hoy se usan en medicina, telecomunicaciones y navegación satelital.El trabajo también tiene impacto científico porque ayuda a poner a prueba una de las preguntas más importantes de la física moderna: si las leyes de la gravedad funcionan exactamente igual en el universo o si cambian en distancias gigantescas.Resolver esa pregunta transformaría la comprensión actual del cosmos y abrir nuevas líneas de investigación sobre materia oscura, energía oscura y el origen mismo de las galaxias. La investigación fortalece además las líneas de Astronomía Galáctica, Gravitación y Cosmología del Observatorio Astronómico Nacional, en donde se desarrollan estudios sobre modelos alternativos para comprender el comportamiento del universo a gran escala.AGENCIA DE NOTICIAS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













