Una nueva lectura de los archivos de la NASA ha permitido identificar un planeta que no apareció por un tránsito clásico, sino por una breve distorsión de la luz causada por la microlente gravitacional. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, convierte a TESS en protagonista de una detección inesperada: la de Gaia23bra b, un mundo similar a Júpiter situado mucho más lejos de lo habitual para este telescopio. El planeta fue localizado al revisar datos archivados del Transiting Exoplanet Survey Satellite, la misión de la NASA diseñada principalmente para buscar exoplanetas cuando pasan por delante de sus estrellas y provocan una pequeña caída de brillo. Esta vez, sin embargo, la señal no llegó por ese método, sino por un efecto previsto por la relatividad general: la curvatura del espacio-tiempo alrededor de objetos masivos. La primera pista apareció en 2023 gracias al telescopio espacial Gaia, de la Agencia Espacial Europea, que detectó el aumento de brillo de una estrella. Ese fenómeno puede producirse cuando una estrella situada en primer plano pasa casi alineada con otra más lejana y actúa como una lente natural. Después, los investigadores comprobaron que TESS había observado la misma región del cielo durante el episodio. Un planeta fuera del alcance habitual de TESS Gaia23bra b es un super-Júpiter con una masa aproximada de 1,6 veces la de Júpiter y orbita una enana naranja de unas ocho décimas partes de la masa del Sol. Su distancia orbital es parecida a la que separa a Júpiter del Sol, un tipo de configuración que resulta muy difícil de detectar con el método de tránsito para el que fue concebido TESS. La sorpresa es aún mayor por la distancia. El sistema se encuentra a casi 40.000 años luz de la Tierra, muy por encima del radio habitual de búsqueda de TESS, que suele rondar los 150 años luz. “Cuando se lanzó TESS, nadie esperaba que pudiera ser capaz de encontrar este tipo de planeta”, señaló Diana Dragomir, profesora de la Universidad de Nuevo México y coautora del estudio. La clave estuvo en la densidad de observaciones. Gaia había señalado el aumento de brillo, pero sus datos no eran suficientes para distinguir la huella del planeta. “Las observaciones de Gaia eran demasiado escasas para detectar el planeta”, explicó Mallory Harris, doctoranda de la Universidad de Nuevo México y autora principal del trabajo. “La nave TESS estaba observando por casualidad la misma zona del cielo durante el evento, y su cobertura temporal más densa mostró rasgos adicionales en la curva de luz causados por un planeta”. La huella de la microlente gravitacional La microlente gravitacional se produce cuando la luz de una estrella lejana se curva al pasar cerca de otra estrella situada en primer plano. Desde la Tierra, esa alineación puede verse como un aumento temporal del brillo, como si el objeto más cercano actuara como una lupa cósmica. Si alrededor de esa estrella hay un planeta, también puede dejar una desviación breve y reconocible en la señal luminosa. TE PUEDE INTERESAR Ese doble efecto fue lo que reveló a Gaia23bra b. Primero apareció la amplificación generada por la estrella en primer plano y, después, una perturbación asociada al planeta. Menos del 5% de los exoplanetas conocidos se han encontrado mediante microlente, pero este método permite estudiar mundos que otros sistemas no suelen detectar, incluidos planetas más alejados de sus estrellas o situados en zonas potencialmente habitables. “Con la microlente podemos encontrar planetas más pequeños con mayores distancias orbitales, incluidos mundos en la zona habitable de su estrella e incluso más allá”, afirmó Harris. Una nueva lectura de los archivos de la NASA ha permitido identificar un planeta que no apareció por un tránsito clásico, sino por una breve distorsión de la luz causada por la microlente gravitacional. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, convierte a TESS en protagonista de una detección inesperada: la de Gaia23bra b, un mundo similar a Júpiter situado mucho más lejos de lo habitual para este telescopio.
Una distorsión del espacio-tiempo revela la existencia de un planeta oculto en los archivos de la NASA
La NASA ha encontrado en los archivos de TESS un planeta oculto a casi 40.000 años luz. Su detección ha sido posible gracias a una distorsión del espacio-tiempo y a una técnica que Einstein ayudó a anticipar








