Hace años, la llegada de las televisiones privadas trajo un programa llamado Humor amarillo que despertó tantas risas y pasiones como críticas –a posteriori– por lo desatinado del título. La España de los noventa contempló con estupor cómo ciudadanos japoneses se sometían a pruebas que inevitablemente acababan en un sonoro trompazo del concursante. Nos parecía, de alguna manera, exótico. Pero lo exótico, como el tiempo, es relativo. Este lunes empieza el rodaje en Castilla y León de What a trip 2 , un reality taiwanés que se emite en plataformas digitales asiáticas en el que ciudadanos de países orientales viajan a entornos lejanos y se sorprenden de lo que ven. En esta segunda edición del show, los concursantes aprenderán tradiciones castellanas como el paloteo de San Leonardo de Yagüe (Soria), una danza en la que los bailarines golpean palos como si fuesen espadas. Algo que para ellos será tan exótico como lo era para los españoles de hace 35 años ver a un señor de Kioto estamparse contra el suelo tratando de cruzar un río. La vida, dicen, es inferior al arte.