El olor a pintura fresca y el eco de los pasos al descender por la rampa evocan más la sensación de entrar a un museo en lugar de un cine. Dentro de la sala, las butacas de cuero negro reclinables y equipadas con una pequeña mesa auxiliar acercan la experiencia a la de la primera clase de un avión. “Ir al cine es un plan cada vez más especial”, proclama el anuncio que aparece en pantalla antes de la proyección. Resume bien la transformación que acaba de vivir el Mooby Gran Sarrià Club. El complejo, inaugurado en 1999, reabrió sus puertas hace unas semanas convertido en un cine “boutique” con siete salas renovadas (una octava sigue en obras), y una oferta gastronómica que incluye vino, cava, tablas de quesos y olivas. Todo parece nuevo salvo el inconfundible crepitar de las palomitas y la presencia de David, el encargado que trabaja allí desde hace 27 años. “Venir al cine no deja de ser un evento; las salas tienen que reinventarse para ofrecer otro tipo de experiencias”.Lo que sucede en el Mooby se repite, con distintas fórmulas, en otros cines. “Hemos observado una demanda creciente de experiencias más completas y de mayor calidad, que aporten un valor añadido más allá de la película”, explican desde Cinesa. El año pasado, la compañía instaló camas para hasta tres personas en dos salas de su complejo de Parc Vallès, en Terrassa, bajo el concepto Vip Beds. Una iniciativa que recuerda a la del cine suizo Cinema Pathé, que se hizo viral al reemplazar las butacas tradicionales por camas matrimoniales.Sofás cama en el cine Pathé Schweiz de SuizaTercerosLee tambiénLas salas han reforzado su apuesta por la experiencia para recuperar espectadores y la estrategia empieza a dar resultados. La industria prevé que el 2026 sea el mejor año para la taquilla mundial desde la pandemia. En España, la asistencia creció un 40% en los primeros meses del año respecto al mismo periodo del 2025, según Comscore. Solo en abril, más de siete millones de espectadores acudieron a las salas, la mejor cifra para ese mes desde el 2019.“Las salas lo están haciendo bien; el cine debe recuperar su carácter de acontecimiento”, sostiene Conxita Casanovas, crítica de cine y directora del Bcn Film Fest. “Si vas a viajar es más agradable ir en primera clase, sobre todo si el trayecto es largo”. A su juicio, el sector también necesita desprenderse de cierta nostalgia. “Tiene que quitarse la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor”. Para Casanovas, los cines que mejor resisten son aquellos que han construido una identidad reconocible, con una programación y unas actividades capaces de generar comunidad.“El cine tiene que quitarse la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor”, dice Conxita CasanovasEste año, los Cines Verdi celebraron su centenario con el proyecto de abrir dos nuevas salas en Gràcia. “¡Un cine cierra un supermercado!”, exclamó el consejero delegado de A Contracorriente Films, Adolfo Blanco, al anunciar que el establecimiento contiguo dejará su espacio para ampliar el complejo. La operación refleja la fortaleza de un modelo que ha convertido a los Verdi en referentes de la exhibición independiente gracias a una programación enriquecida con coloquios, ciclos temáticos y actividades como los jueves de imprescindibles y los miércoles culturales .La sala de palomitas del renovado Phenomena Xavi JurioLee tambiénLa apuesta por convertir la visita al cine en una experiencia tiene uno de sus mejores ejemplos en el Phenomena. La sala barcelonesa reabrió tras una reforma que combina tecnología con una programación de clásicos y estrenos. Antes de la proyección, el público puede recorrer un museo cinéfilo con objetos de colección o tomar una copa en el Nexus Cocktail Lounge. “Queríamos recuperar la experiencia cinematográfica como algo integral: no solo proyectar una película, sino despertar una emoción a través del espacio y de la forma de exhibirla”, explicó su fundador, Nacho Cerdà. A su juicio, el público busca “una experiencia exclusiva que se diferencie del salón, no para sustituirlo, sino para que ir al cine sea una opción atractiva”.Salas de todo el mundo buscan diferenciarse. En el Reino Unido, la cadena Everyman Cinemas construyó un modelo de éxito al recuperar antiguos cines en mal estado para convertirlos en espacios de estética cuidada, con sofás, y una experiencia más cercana a la de un hotel. En Estados Unidos, cadenas como Alamo Drafthouse han llevado esta lógica un paso más allá. Durante una sesión del filme Heretic , la sala se impregnó del aroma a tarta de arándanos justo en el momento en que el personaje de Hugh Grant la degustaba en pantalla, para generar una experiencia inmersiva.La búsqueda del asombro acompaña al cine desde sus orígenes. Cuenta la leyenda que, a finales del siglo XIX, los espectadores se apartaban sobresaltados de sus asientos al ver La llegada de un tren a la estación , de los hermanos Lumière. Desde entonces, la historia de la exhibición ha sido una sucesión de intentos por recuperar aquella capacidad de sorpresa: pantallas cada vez más grandes, sonido envolvente, 3D, Imax…La expansión de los Verdi, el nuevo Mooby y la renovación del Phenomena reflejan la reinvención de las salasLa sphere de Las Vegas proyecta actualmente una versión inmersiva de 'El mago de Oz' Steve Marcus / ReutersQuizá la expresión más extrema de esa búsqueda sea hoy la Sphere de Las Vegas. El recinto, una gigantesca esfera cubierta por una pantalla envolvente de altísima resolución, proyecta actualmente una versión inmersiva de El mago de Oz . En la secuencia del tornado, el viento sopla sobre los espectadores, las butacas vibran y el aire se impregna del olor de la tierra. Más adelante cae nieve real sobre el público.Las reseñas de la experiencia han sido diversas, pero destaca una observación de Alissa Wilkinson, crítica de cine del New York Times . Señaló que los mayores aplausos del público no llegaron durante los momentos de despliegue tecnológico, sino cuando Toto regresó junto a Dorothy y cuando la malvada bruja del oeste se derritió. “Ninguno de esos momentos estuvo acompañado de sofisticados efectos especiales. Era, simplemente, la vieja y buena magia del cine”.
Los cines buscan recuperar la magia que no cabe en casa
Las salas convierten la experiencia en su mejor arma frente al streaming, con butacas reclinables, propuestas gastronómicas y formatos inmersivos














