M+-. La primera vuelta presidencial del 31 de mayo dejó al abogado penalista de ultraderecha, Abelardo de la Espriella, y al senador de izquierda, Iván Cepeda, como los dos candidatos que disputarán la presidencia de Colombia en el balotaje del 21 de junio. El uribismo, fuerza política que dominó el escenario nacional durante las últimas dos décadas, quedó eliminado de la contienda al obtener menos del siete por ciento de los sufragios.Bogotá llegó al domingo de votaciones tapizada de propaganda. Desde días antes, los vendedores en las calles repartían gorras, volantes y calcomanías. En los taxis, las tiendas y los mercados populares, la conversación era unánime: el rumbo de las elecciones, quién se alzaría con el triunfo, si Estados Unidos ejercía alguna influencia, si el país requería mano dura o si no podía permitirse regresar a los esquemas del pasado. Las filas en las casillas lucieron largas desde las primeras horas de la mañana.En un barrio residencial de clase alta de la capital, las sedes de campaña de ambos punteros quedaron instaladas a escasos diez metros de distancia. La fachada del búnker de De la Espriella lució cubierta de imágenes de tigres y carteles de gran formato; afuera, hombres uniformados vestidos de negro custodiaban la entrada flanqueada por autos de lujo, restringiendo el paso a personal no autorizado.La casa de Cepeda operó bajo una lógica distinta: afiches impresos, banderas de organizaciones sociales y voluntarios obsequiando mandarinas a los transeúntes y vecinos que se acercaban a consultar las tendencias de los escrutinios.