La última adjudicación de plazas para los nuevos especialistas de Pediatría y Medicina Familiar y Comunitaria, que han terminado la formación oficial MIR en la Comunidad de Madrid, evidencia el escaso atractivo de las condiciones laborales ofertadas por la Gerencia de Atención Primaria. Así lo denuncia el sindicato de médicos Amyts tras revelar que de los 139 residentes convocados tras finalizar su instrucción especializada, únicamente 49 han aceptado una plaza, lo que supone un 35,3% del total. Más de la mitad de los profesionales que la región acaba de formar, evaluar y certificar optan por no incorporarse al sistema. “Los residentes no se marchan por capricho ni por inmadurez profesional, se van porque el mensaje institucional es nítido: no nos importa quién seas, dónde vivas ni cómo organices tu vida, solo que cubras un hueco”, denuncian desde el sindicato. Se oponen al denominado contrato 4+1, que establece que los profesionales desarrollen su actividad cuatro días en su centro de referencia y un quinto en otros dispositivos asistenciales designados por la Administración para cubrir necesidades de servicio.“Está expulsando de forma sistemática a los profesionales”, insisten desde Amyts tras defender que la Atención Primaria se erige sobre la proximidad, la confianza y el seguimiento continuado. “¿Qué sentido pedagógico o asistencial tiene formar especialistas en medicina para convertirlos el quinto día en refuerzos volantes que ni siquiera conocen el historial clínico de los pacientes que atienden?”, se preguntan en el sindicato. Pero trasladan que la gerencia ha defendido reiteradamente esta fórmula como una medida estructural que “ha venido para quedarse”. Sin embargo, dos de cada tres nuevos especialistas han optado por no incorporarse a la Atención Primaria madrileña con estas condiciones ofertadas. En el sindicato tachan de paradigmática la situación. “Se pretende eternizar una política cuyo único resultado medible es la fuga de talento. A ello hay que sumarle que la Administración habla de voluntariedad en este contrato cuando la alternativa a no firmar es el despido antes del primer día de trabajo", denuncian. A su juicio, la retórica de la estabilidad, “que intenta vender la Consejería de Sanidad”, choca con la realidad de los contratos fragmentados, los desplazamientos de más de 50 kilómetros sin tiempo de viaje computable y “la imposición unilateral sin negociación sindical vinculante”.Si el objetivo declarado era fidelizar a los recién graduados, el fracaso es absoluto para Amyts, que defiende que la Atención Primaria necesita plazas fijas, compensación real, proximidad geográfica y, sobre todo, un pacto de respeto con quienes eligen sostenerla. De lo contrario, advierten, “los residentes no se quedarán y la sanidad madrileña lo sufrirá”. Insisten en que la fatiga acumulada, los desplazamientos forzados, el riesgo vial in itinere y la pérdida de identidad profesional dentro de un equipo sanitario no son efectos colaterales, sino el diseño." Y cuando se naturaliza el sufrimiento como virtud logística, se está firmando la sentencia de una Atención Primaria sin anclaje, sostenida por la resiliencia individual hasta que esta, por pura física humana, colapsa”.Desde la Consejería de Sanidad señalan que “el periodo de elección todavía no ha terminado”. Pero en Amyts insisten en que ya se llamó a las personas que solicitaron entrar en el proceso. “Otra cosa es que ahora hagan una segunda ronda por el fracaso de la primera”, aclaran.Especialistas sin horas extraLa situación no solo parece complicarse en los centros de salud, también en los hospitales. A partir de este lunes dejarán de hacerse peonadas en 19 hospitales del Servicio Madrileño Público de Salud, más de 80 servicios, que engloban 16 especialidades. “Es un mapa del malestar médico”, recuerdan desde Amyts tras pedir perdón a los pacientes. “De no hacer nada, cada vez habrá menos facultativos en la pública”, advierten.La iniciativa surgió del servicio de Anestesiología y Reanimación del hospital 12 de Octubre, que la semana pasada anunció que suspendía toda la actividad extraordinaria, las llamadas peonadas o pactos de gestión, mientras la consejería no respondiera a sus demandas, algunas sobre la mesa desde hace más de una década, que incluyen la subida de los complementos de la base salarial, el aumento del pago de la hora de guardia y la vuelta a la jornada laboral de 35 horas semanales. La Comunidad de Madrid, sin embargo, asegura que es el Ministerio de Sanidad que dirige Mónica García “quien debe actuar” al respecto. Amyts ha anunciado que otros colectivos médicos están evaluando unirse a esta protesta.La paralización de la actividad extraordinaria de los médicos madrileños tendrá un efecto directo en las listas de espera de la región. La Comunidad de Madrid, según han denunciado médicos consultados por EL PAÍS, los “incita” a que hagan estas jornadas extraordinarias con las que saca adelante una parte de las consultas externas y cirugías que están en espera.