Noruega e Islandia están reconsiderando su relación con la Unión Europea. En una entrevista para el Financial Times, el ministro de Asuntos Exteriores noruego, Espen Barth Eide, señaló que el "mundo idílico" que ha vivido el país escandinavo en los últimos 30 años ha dado paso a un "mundo de locura" ante el aumento de la belicosidad de los grandes imperios. En paralelo, Islandia celebra este agosto un referéndum para decidir si reabre conversaciones de adhesión con la UE. En ambos países y en otros territorios árticos como las Feroe o Groenlandia subyace la misma inquietud: el futuro de su rica industria pesquera.¿Por qué un país decide unirse a la Unión Europea? Hay muchas razones, pero hasta ahora siempre había imperado la cuestión comercial: el acceso a uno de los mercados más ricos del mundo. Noruega e Islandia entraron parcialmente al bloque a través de la Asociación de Libre Comercio Europea, pero nunca han formado parte de la Unión. En la práctica, este acuerdo ha eliminado aranceles y restricciones manteniendo su independencia, pero sin la capacidad de discutir de tú a tú las políticas comerciales con otros estados como Francia o España.

Hasta ahora este estatus que comparte con Suiza y Liechtenstein había sido suficiente, pero las ansias expansionistas de Donald Trump han trastocado la opinión pública de estas naciones nórdicas. La cuestión de formar parte del club comunitario pasa por aumentar la defensa y la seguridad interior; un mayor abrigo político, y poder integrarse en las políticas anticoercitivas de Bruselas.