La Organización Mundial de la Salud define a la adultez mayor como aquella etapa que se desarrolla a partir de los 60 años. El envejecimiento, sin embargo, no implica la finalización de la sexualidad, ni como práctica ni como deseo.A lo largo de toda la vida el cuerpo siente y desea y, a pesar de que la respuesta sexual puede atravesar cambios que impliquen incluso la disminución del ritmo o la velocidad, la tercera edad no determina el fin del goce. Rendimiento sexual -que se modifica con el tiempo- no es sinónimo de erotismo.Prejuicios propios y ajenos pueden atentar contra un aspecto de la vida que, más allá de los cambios físicos y hormonales, permanece hasta el último día en todas las personas, allí donde la genitalidad no lo es todo."La idea de que la sexualidad tiene una fecha de vencimiento es uno de los mitos culturales más persistentes que atraviesan nuestra sociedad, especialmente cuando la mirada se posa sobre las personas mayores", explicó a Clarín la psicóloga y sexóloga Gabriela Simone.Y agregó: "El erotismo no es un fenómeno que se agota con los años ni una función exclusivamente reproductiva que culmina con la menopausia o la jubilación. Por el contrario, la sexualidad -entendida como deseo, placer, intimidad y creatividad erótica- acompaña toda la vida y se transforma con ella, sin perder su fuerza ni su significado profundo".Los prejuicios alrededor del tema, añadió, tienen múltiples aristas. “El enfoque tradicional -que reduce la vida erótica al coito genital- ha sido históricamente sesgado por creencias que borran la dimensión erótica de la vejez, al punto de considerarla como un retiro natural de la vida sexual”, mencionó.Simone parafraseó entonces al doctor en Psicología especialista en Psicología de la Vejez Ricardo Iacub, para quien “la sexualidad en la tercera edad es un campo creativo, significativo y digno de exploración, que incluye fantasía, intimidad, juego y placer, mucho más allá de lo que tradicionalmente se ha llamado sexo”.La sexóloga destacó que Iacub analiza cómo los discursos culturales han centralizado la sexualidad en función de la reproducción y el rendimiento físico, estigmatizando el envejecimiento erótico y transformando las narrativas sobre las personas mayores en silencio o en bromas que desexualizan sus cuerpos.“Su enfoque propone que el erotismo no es meramente genital: es una construcción cultural, subjetiva y diversa que integra fantasía, imaginación, contacto corporal, afecto y juego. Esto abre un campo enorme para hablar de la sexualidad en adultos mayores de forma más amplia; es decir, incluyendo la exploración sensorial, la creatividad lúdica, los vínculos afectivos y la imaginación, más allá de las tradicionales definiciones centradas en el coito”, amplió.Redescubrir el placer: adultos mayores y juguetes sexualesUna parte del proceso de liberación erótica actual, resaltó la especialista, se dio de la mano del uso de juguetes sexuales como herramientas de exploración y conexión con el propio cuerpo y con la pareja.“Muchas personas mayores están ampliando su repertorio sexual incluyendo juguetes, tanto en la masturbación como en encuentros con parejas, y esto se asocia con mayor frecuencia de orgasmos y bienestar sexual”, señaló. Para ella, no es sólo una moda sino una expresión de curiosidad, autonomía corporal y alegría sensorial.Simone insistió en que “la vejez puede convertirse en una etapa donde el juego erótico adquiere otras dimensiones”. No sólo se refirió a los juguetes sexuales sino también a diferentes accesorios. Entre ellos, recomendó:Plumas y telas suaves: recorrer la piel con atención despierta sensaciones que quedaron en segundo plano durante otras etapas de la vida.Antifaz o venda ligera: al cerrar la vista, se intensifican los demás sentidos y la experiencia sensorial del contacto.Masajes con aceites: promueven la relajación, la intimidad y la conexión con el propio cuerpo.Juegos con sonidos y voces: música, susurros o narrativas sensuales pueden activar la imaginación y el deseo desde lo no sexualizado."Estas experiencias configuran una sensualidad expandida que no depende de la función genital, sino de la curiosidad, la presencia y la creatividad del encuentro", sostuvo Simone.A la hora de destacar los juguetes sexuales más indicados para adultos mayores, optó por los siguientes: Vibradores ergonómicos de fácil manejo: de diseño cómodo y controles simples, facilitan la estimulación sin esfuerzo físico excesivo, ideal para manos con menor fuerza o movilidad.Masajeadores sensoriales suaves: son dispositivos que ofrecen vibración leve y agradable para múltiples zonas del cuerpo. Ayudan a mejorar la circulación, la intensidad del placer y la exploración sensorial general.Anillos vibratorios y succión externa: son accesorios colocados alrededor del pene o para estimulación externa. Pueden intensificar la excitación y estimular zonas erógenas de forma cómoda.Dildos suaves y flexibles: son juguetes penetrativos realizados con materiales flexibles. Permiten explorar la penetración y el contacto interno sin rigidez ni tensión.Adiós a los mitos; bienvenidas las palabrasPara una sexualidad plena durante la adultez mayor la especialista instó a una conversación sincera que:Reconozca el deseo como una motivación vital persistente, no como un residuo de la juventud.Promueva herramientas y prácticas que respeten cuerpos y ritmos cambiantes.Fomente la comunicación entre personas y profesionales de la salud para hablar de sexualidad de forma abierta, sin vergüenzas ni silencios.Celebre el erotismo como una experiencia sensible, lúdica y diversa, que puede incluir desde caricias suaves hasta la exploración de nuevas tecnologías íntimas.Qué compran los adultos mayores en un sex shopMariana Rincón es responsable de la sucursal Belgrano del sex-shop Buttman –uno de los más importantes del país- y se define como “juguetóloga”. Lleva aproximadamente 20 años en el mercado y, a lo largo de ese tiempo, vio cómo los adultos mayores se involucraron en el mundo de los juguetes sexuales, algo quizás impensado algunas décadas atrás.Estimuladores externos, tutores, vibradores, succionadores y estimuladores de clítoris, bolas chinas, bombas de vacío, anillos peneanos y estimuladores prostáticos son los mencionados por la experta a la hora de enumerar los accesorios más elegidos por el público de 60 años en adelante.Algunos llegan con curiosidad, otros con preocupación e, incluso, están quienes lo hacen tras la recomendación de un médico, un sexólogo o un kinesiólogo. En general, es el caso de las mujeres que eligen algún juguete para ejercitar el suelo pélvico, según dijo Rincón.Entre toda la clientela de ese segmento etario, la “juguetóloga” destacó el caso de una mujer que cada mes, tras cobrar su jubilación, se acerca a comprar algún accesorio. Su convicción es tal –aseguró la vocera- que algunos los llevó en más de una ocasión, “por miedo a no conseguirlos luego”, ante la posibilidad de que se rompan.Por último, Rincón enfatizó la significativa presencia femenina dentro de la clientela del lugar. En Buttman, sostuvo, “en todas las edades hay siempre un 70% de mujeres contra un 30% de hombres”. En adultos mayores, agregó, la diferencia es aún mayor: “80% femenino contra 20% masculino”.