Un equipo internacional de investigadores ha identificado en el yacimiento nurágico de Barru, en el sur de Cerdeña, evidencias de un complejo episodio ritual ocurrido hace más de 2.800 años que combina depósitos votivos, armas simbólicas y cerámicas llegadas desde distintos puntos de la isla. El estudio, publicado en la revista Open Archaeology, concluye que el lugar dejó de tener únicamente una función defensiva o residencial y pasó a desempeñar también un importante papel simbólico y ritual durante el tránsito entre la Edad del Bronce Final y la Edad del Hierro.

La investigación se centra en el Nuraghe Barru, un complejo de varias torres situado en la región histórica de Trexenta. Allí, las excavaciones arqueológicas localizaron una cisterna-pozo sellada deliberadamente con losas de piedra caliza que contenía huesos humanos y de animales, fragmentos de cerámica y un gran recipiente ceremonial de cuatro asas depositado en el fondo del pozo. Muy cerca apareció además un depósito metálico con una espada de bronce y tres objetos interpretados tipológicamente como posibles navajas o cuchillas.

Los autores del trabajo sostienen que todos estos elementos forman parte de un acto ritual estructurado y no de un simple abandono del lugar. El análisis arqueológico indica que la escalera que conducía a la parte superior del nuraghe fue clausurada tras la deposición de los objetos metálicos, en un gesto que los investigadores interpretan como una forma de “sacralización” del espacio y de retirada de ese sector del uso cotidiano.