ConcienciaLa esperanza permanece en las familias, pero el desarrollo y la prosperidad siguen pendientes en el país.
La corrupción volvió a aparecer entre los principales problemas que preocupan a los guatemaltecos. El dato, contenido en el reciente estudio de opinión pública de Fundación Libertad y Desarrollo y CID Gallup, no debería pasar inadvertido. Ningún país logra desarrollarse cuando la corrupción se instala en sus instituciones y se vuelve una normalidad. Desvía recursos, desalienta la inversión, debilita la confianza ciudadana y erosiona las bases de la democracia. No solo roba dinero público; también roba oportunidades, servicios y futuro.
Tres de cada cuatro entrevistados consideran que Guatemala va por el rumbo equivocado, cifra que se repite desde hace años y refleja una sensación que trasciende gobiernos y coyunturas, debido a que los problemas se siguen acumulando.
El costo de la vida continúa entre las principales preocupaciones. También aparece un tema que hace algunos años apenas figuraba en las encuestas: el tráfico. Miles de personas pasan horas en congestionamientos que afectan su trabajo, su vida familiar y hasta su calidad de vida.
La seguridad sigue ocupando espacio en las preocupaciones ciudadanas. La victimización por robo o asalto es menor que años atrás, pero aumenta la percepción de que el crimen crece. Quizá porque hoy la preocupación no se limita al delito común. Las extorsiones, el narcotráfico y otras manifestaciones del crimen organizado forman parte de la realidad diaria de muchas comunidades.














