La encuesta de Fundación Libertad y Desarrollo revela un 52% de desaprobación a la gestión de Bernardo Arévalo en Guatemala. (Fotografía: Diario de Centroamerica)El presidente Bernardo Arévalo minimizó el resultado de una encuesta de la Fundación Libertad y Desarrollo que ubica en 52% la desaprobación de su gestión en Guatemala y defendió que su gobierno ha mostrado avances en corrupción, infraestructura, salud, educación y vivienda, en un contexto en el que el estudio difundido este miércoles describe un saldo ciudadano negativo y un clima de pesimismo sobre el rumbo del país.El sondeo presentado por la Fundación Libertad y Desarrollo y Cid Gallup muestra que el 5% califica la gestión como “muy buena”, el 25% como “buena” y el 52% la evalúa de manera negativa. Esa diferencia deja un saldo de -22, de acuerdo con los datos del estudio.La medición también señala que la aprobación formal de la administración llega al 41% y la desaprobación al 54%. Según la encuesta, solo uno de cada cuatro consultados cree que el Ejecutivo podrá resolver la principal preocupación de su familia.PUBLICIDADAnte una pregunta sobre cómo interpreta ese resultado y por qué la población no percibe mayores avances en la lucha contra la corrupción, Arévalo respondió que las encuestas “son fotografías que se toman en determinado momento de la opinión pública”. El mandatario sostuvo que su gobierno las toma “en consideración” como “un elemento más” y no como el único indicador de desempeño.Arévalo defiende su gestión presidencial en un evento, mostrando gráficos sobre obras públicas, programas sociales y la mejora en la percepción de corrupción. (Imagen Ilustrativa Infobae)Sobre corrupción, Arévalo afirmó que mediciones elaboradas por organismos internacionales dedicados a evaluar ese tema han colocado a Guatemala “como uno de los únicos cinco países en el mundo que han logrado dos años consecutivos avanzar”. En su respuesta, agregó que el país ha subido posiciones “en la percepción de lucha contra la corrupción”.El presidente no atribuyó ese resultado a un organismo concreto durante su respuesta, pero lo presentó como una señal de avance en una de las principales promesas de su administración. Añadió que, para su gobierno, la prioridad es no perder de vista esos indicadores y seguir trabajando.PUBLICIDADComo balance de gestión, Arévalo aseguró que su administración ha remozado un número de escuelas que “triplica o más” al de gobiernos anteriores. También dijo que su gobierno ha entregado más de 100 puestos de salud, frente a cuatro que, según su declaración, entregó la administración anterior.En infraestructura social, el mandatario sostuvo que su gobierno ha instalado 75.000 pisos de cemento y declaró “12 municipios libres de pisos de cemento” a través del programa Mano a mano. Sumó a ese listado las carreteras, aunque no precisó una cifra en ese rubro durante su respuesta.Arévalo también defendió el primer programa de créditos para vivienda popular y afirmó que su gobierno está otorgando “prácticamente” dos créditos diarios. En el mismo sentido, dijo que la administración entrega “prácticamente” dos becas diarias.Un presentador de noticias discute los resultados de una encuesta de Fundación Libertad y Desarrollo, que indica un 52% de desaprobación a la gestión de Bernardo Arévalo en Guatemala. (Imagen Ilustrativa Infobae)La misma encuesta indica que el 36% de los consultados considera que el presidente actúa “casi siempre” o “siempre” en beneficio del pueblo. El estudio añade que la opinión pública muestra un desgaste en la credibilidad del Ejecutivo.PUBLICIDADLa evaluación de la administración, según la Fundación Libertad y Desarrollo, no solo refleja más rechazo que apoyo, sino también desconfianza electoral de cara a 2027 y una crisis de representación partidaria. El relevamiento vincula esas respuestas con percepciones pesimistas sobre la conducción estatal y la situación familiar.Frente a ese escenario, Arévalo afirmó que su compromiso es “entregar cada vez el mayor número posible de resultados” en educación, empleo, becas y carreteras. Cerró su respuesta con la idea de que la evaluación decisiva será la que se haga al final del mandato, al comparar lo entregado con lo prometido en campaña.