El desgaste de la figura presidencial comenzó, según analistas que ven cada vez más debilitado al presidente Bernardo Arévalo, principalmente por su pasividad en algunos temas coyunturales.El escenario más reciente es la actual crisis de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) y los señalamientos de presunto fraude en la elección de rector, un tema del que el Ejecutivo ha guardado distancia, en cambio, ha buscado acercarse a otros círculos empresariales.

Pero ese no ha sido el único caso que puso en duda la visión del Ejecutivo. Otros grupos que fueron empáticos con Arévalo le han retirado el apoyo.

Los 48 Cantones de Totonicapán, por ejemplo, que acuerparon las protestas sociales del 2023 en defensa de los resultados electorales, ya han manifestado algunas dudas en el desempeño del Gobierno.

El descontento por las decisiones del Ejecutivo también provocó fisuras en la bancada oficial, que finalmente se partió y dio paso a una nueva fuerza política que se prepara como vehículo electoral para las próximas elecciones generales.

Luis Pacheco y Héctor Chaclán, líderes indígenas que apoyaron a Arévalo, llevan más de un año en prisión. Fotografía: EFE/ Alex Cruz.