Los divorciados más felices del mundo. Así eran conocidos Andrés de Mountbatten-Windsor (66) y Sarah Ferguson (66). En Gran Bretaña, el llamativo título empezó a instalarse con fuerza casi en el mismo momento en el cual los ex duques de York se divorciaron, el 30 de mayo de 1996. Y, durante tres décadas, ese fue un slogan que funcionó. “Si estuviste casado con alguien, me parece ilógico no ser amigos al fin y al cabo”, aseguraba Andrés cada vez que le preguntaban por su relación con su ex, a quien señalaba como su amiga. Sonrientes, durante un evento
de caridad en el Wentworth Golf
Club, en Surrey, en 1995, tres años después de separadosTim Graham - Tim Graham Photo LibrarySe iban de vacaciones juntos e, incluso, vivían bajo un mismo techo aun a pesar de los romances que inició ella [todos publicados por la prensa: desde aquel amorío que tuvo con su asesor financiero hasta el que mantuvo con el aristócrata italiano Gaddo della Gherardesca] y las relaciones que encaró él [con Lady Victoria Hervey, Amanda Staveley y Caroline Stanbury]. Sarah también le prodigaba las mejores palabras a su ex: “Siempre será mi príncipe azul. Es hermoso que seamos una familia así y que la historia tenga siempre un final feliz”. Pero la historia, se sabe, no tuvo un final feliz: en febrero de este año, y en el marco de la polémica causa del empresario pedófilo Jeffrey Epstein, Andrés, el hermano del rey Carlos III, fue detenido por la policía en la finca de Wood Farm bajo sospecha de conducta indebida en el ejercicio de cargo público [fue liberado el mismo día, pero el proceso de investigación continúa]. Y, entre muchas otras cosas, quedó al descubierto la relación que Sarah y Andrés tuvieron durante todos estos años.EL SURGIMIENTO DEL MITOCuando se casaron, en julio de 1986, todo era como un cuento: los enamorados llegaron a las puertas de la Abadía de Westminster, en Londres, en un carruaje tirado por caballos y enfervorizaron a la multitud. Andrés Mountbatten-Windsor y








