La casa real británica ha cerrado filas en los últimos meses tras el escándalo de Andrés de Inglaterra y su estrecha vinculación con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein. Apartado ahora de la vida familiar e institucional, el resto de los Windsor continúa con sus compromisos públicos, y también con sus planes familares. Este sábado 6 de junio, The Firm —como se conoce a los miembros de la monarquía británica— tiene una cita marcada en el calendario desde el pasado mes de abril: Peter Phillips (Londres, 48 años), primogénito de la princesa Ana, se casa por segunda vez, con la pediatra Harriet Sperling. Aunque a todos los efectos el enlace del sobrino del rey Carlos III es una boda real, el futuro matrimonio ha apostado por organizar una ceremonia privada en los Cotswolds, solo rodeados de amigos y seres queridos cercanos. En esta reducida lista de invitados no se encuentra el príncipe Enrique de Inglaterra, primo hermano del novio y a quien durante años le unió una buena relación. Han recibido invitación los reyes Carlos III y Camila, Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton, Eduardo y Sofía de Edimburgo, junto a sus hijos, e incluso las princesas Beatriz y Eugenia de York —que no sus padres, Andrés de Inglaterra y Sarah Ferguson—. Pero no la han recibido los duques de Sussex... y hay motivos para que los novios hayan tomado esta decisión. El primero de ellos, confirmado por un amigo cercano en Hello!: “Peter y Enrique no se hablan desde hace varios años y simplemente han perdido el contacto”. Durante décadas fueron más que primos: crecieron juntos, compartieron horas en palacio y formaron su propio grupo de amigos. Ahora no tienen ningún tipo de relación, desde que en 2020 Enrique de Inglaterra abandonara sus deberes como parte de la familia real. “Nos divertimos mucho, había mucho espacio para correr y no éramos solo nosotros, también estaban los Gales [Guillermo y Enrique]. Éramos un buen grupo cuando éramos jóvenes, nos lo pasábamos genial y armábamos un buen lío”, explicó Phillips en una aparición en Good Morning Britain en 2016. Más allá de ese distanciamiento que evidencia la situación de aislamiento familiar a la que se enfrenta el duque de Sussex desde su mudanza a Montecito (California) con su familia, el primogénito de la princesa Ana sabe que su presencia y la de Meghan Markle en su boda cambiaría por completo su objetivo de tener una boda discreta. El futuro matrimonio quiere un enlace lejos de los focos, de las florituras y que sea especial para ellos. Algo que no podrían conseguir si los duques de Sussex pisaran territorio británico para acudir a la cita: acapararían las miradas, los titulares y las noticias basadas en rumorología sobre su comportamiento y sus gestos en la boda. En otras palabras, se convertirían en el centro de atención, robando así el protagonismo a los novios y su día especial, que también podría haberse visto empañado por posibles las rencillas familiares. Estas no son las únicas razones por los que Phillips y Sperling no han invitado a Enrique de Inglaterra. Durante años fueron amigos, pero esa relación cambió después de la polémica entrevista que los duques de Sussex concedieron a Oprah Winfrey en 2021. Entonces su primo pasó a ejercer el papel de mediador entre los hijos del rey Carlos III y Diana de Gales. Un mes después de aquella conversación en la que el duque de Sussex confirmó, entre otras explosivas declaraciones, el distanciamiento con su hermano, murió su abuelo, Felipe de Edimburgo. El reencuentro de los hermanos en el funeral acaparó la atención de los fotógrafos, pero en medio de ambos, a modo de barrera, estaba Phillips. The Telegraph afirmó en ese momento que, aunque siempre había sido una “especie de hermano mayor para Guillermo”, desde la marcha de Enrique a Estados Unidos su relación se estrechó todavía más. “Peter es muy leal, es muy protector. Ha sido un gran apoyo para su primo a lo largo de los años. Así que tiene todo el sentido del mundo que, si los dos hermanos hubieran estado en su boda, el evento habría tenido un enfoque completamente diferente”, ha contado una experta real a Page Six. La última vez que Guillermo y Enrique coincidieron en el mismo espacio fue durante el funeral de su tío, Robert Fellowes, en agosto de 2024. No se les vio juntos y, según revelaron los asistentes, evitaron todo tipo de contacto durante la misa. Enrique ha regresado a Londres en numerosas ocasiones en los últimos años, sobre todo para acudir a los juicios contra los tabloides británicos o por reclamar su seguridad en el Reino Unido, y en ninguna se ha producido una reunión entre ambos que destense la situación. Ni siquiera lo hubo cuando viajó desde California a Londres tras conocer el diagnóstico de cáncer de Carlos III o después del anuncio del cáncer de Kate Middleton, o cuando se reunió con su padre de nuevo en septiembre de 2025. Phillips, que parece haberse posicionado definitivamente en el bando del heredero al trono, ocupa el puesto número 19 en la línea de sucesión en la corona británica. Aunque nunca ha desempeñado funciones institucionales, ha sido una figura clave en el seno de los Windsor: serio, discreto y fiel a los suyos, siempre ha estado cerca de sus abuelos y ha apoyado a su tío, el rey Carlos III.Esta boda es aire fresco para la familia, después de vivir unos años complicados marcados por las enfermedades y las revelaciones sobre la estrecha relación de Andrés de Inglaterra con Epstein. También es una demostración de unión: a pesar de la situación que atraviesan sus padres, las princesas Beatriz y Eugenia de York siguen siendo una parte importante en la familia y quieren que sigan formando parte de ella. Un divorcio demasiado normalPeter Phillips no tiene título de príncipe porque ni sus padres lo reclamaron cuando nació ni él lo hizo ya de adulto, algo que vuelve a demostrar que quiere pasar desapercibido. Esa ha sido siempre su premisa, tanto que su divorcio no acaparó apenas titulares. Casado con Autumn Kelly desde 2008 y con dos hijas en común, Savannah e Isla, el matrimonio anunció su separación en febrero de 2020, formalizándola un año y medio después. “Tanto Peter como Autumn están felices de haber resuelto estos asuntos de forma amistosa y con las niñas en primer término en sus pensamientos y decisiones. Ambos han pedido privacidad y consideración para sus hijas mientras la familia se adapta a este nuevo capítulo de sus vidas”, afirmaba el comunicado emitido entonces. Desde entonces, han seguido manteniendo una estrecha relación y ella incluso se ha dejado ver junto a su exsuegra apoyando a su excuñada, Zara Tindall, en una carrera de caballos el pasado mes de abril. Con Harriet Sperling hizo su primera aparición pública en mayo de 2024, cuando acudieron a animar a Zara Tindall en una competición de hípica. Según revelaron fuentes cercanas a la pareja, se conocieron en un acontecimiento deportivo relacionado con sus hijas. Las de Peter, Savannah e Isla, de 15 y 14 años, y la de Sperling, Georgina, de 13 años. Las tres hijas aparecieron juntas en la tradicional celebración de Pascua en el castillo de Windsor.
Por qué Enrique de Inglaterra y Meghan Markle no han sido invitados a la boda de su primo, Peter Phillips: su nula relación y un gesto de lealtad
El primogénito de Ana de Inglaterra vuelve a pasar por el altar en un discreto enlace que reunirá a la familia real este sábado. Para evitar enfrentamientos y titulares no deseados, los novios han decidido no contar con la presencia de los duques de Sussex













