Hubo un tiempo en el que el actual Geoparque de Granada no era un territorio de cárcavas secas, ramblas erosionadas y badlands imposibles. Lugares que parecen estar muy lejos, pero que se encuentran en plena geografía andaluza. Donde hoy el paisaje parece casi lunar, hace un millón y medio de años existía un enorme humedal habitado por hipopótamos gigantes, grandes depredadores, hienas, grullas y patos adaptados a aguas salobres. Un vergel prehistórico en mitad de lo que hoy es uno de los paisajes más áridos de Andalucía.
Una investigación liderada por paleontólogos de la Universidad de Málaga ha conseguido ahora reconstruir parte de aquel ecosistema desaparecido gracias al hallazgo y estudio de unos fósiles extraordinariamente raros: restos de aves hallados en el yacimiento de Venta Micena, en el Geoparque de Granada. El estudio, publicado en la revista científica Swiss Journal of Palaeontology, ha identificado fósiles de tres especies diferentes —un tarro blanco, una grulla gigante y un cuervo— que ayudan a entender cómo era la cuenca de Baza durante el Pleistoceno inferior y cómo el actual paisaje semidesértico fue, durante cientos de miles de años, un gigantesco sistema lacustre.















