El gran evento con el que el Real Madrid quiso colocar el nuevo estadio Santiago Bernabeu en el circuito de la música de masas se expresó en español de Medellín. A los cuatro conciertos de Karol G en julio de 2024 asistieron 240.000 personas. La estrella colombiana batió el récord de entradas vendidas por un solo artista en España y así hizo visible un hecho cultural de la que buena parte de Madrid tomó conciencia entonces. Tuvo algo de simbólico que al perreo de la bichota se le quedara pequeño un centro del establishment tradicional madrileño como es el estadio del paseo de la Castellana. Los vecinos se quejaron por los decibelios, pero la industria musical tomó buena nota.Este fin de semana, el portorriqueño Bad Bunny, número uno absoluto de la música latina, ha iniciado una serie nunca vista de 10 conciertos seguidos en Madrid, todos llenos. Sumados a los dos de Barcelona, ha vendido unas 600.000 entradas. En septiembre, la colombiana Shakira ha anunciado otros 10 conciertos. Madrid es el lugar donde los europeos tiene acceso, por primera vez, a un concierto comparable al de estos artistas en San Juan o en Bogotá. Pero la demanda masiva de música latina de primer nivel en directo es solo la parte más visible y festiva de una realidad social y económica que lleva décadas macerando, y que va mucho más allá de lo folclórico, los restaurantes o los conciertos. Este movimiento de fondo transforma desde las formas de religiosidad hasta la política. Los latinos españoles tiene un peso en los procesos electorales en sus países de origen, y se busca su voto y se les escucha, como se evidencia en los anuncios en el metro de campañas que se desarrollan a miles de kilómetros, y en algún momento se convertirá en influencia también en la política española.En 1999 había 81.000 personas de origen latinoamericano censadas en la Comunidad de Madrid. En 2025, el INE registró 1.038.671 residentes que proceden de los 18 países de América que hablan español. El salto explica buena parte del cambio de Madrid en los últimos 25 años, en los que el PIB per capita ha pasado de 19.000 euros al año a 44.000 (el 137% de la media española). Los latinoamericanos son el 14% de la población de Madrid. Ellos solos serían la tercera ciudad de España. Las distintas oleadas comenzaron con el hundimiento de la economía de Ecuador y llegan hasta el desmoronamiento de Venezuela. Lo que en un primer momento fue emigración por necesidad ha alcanzado tal presencia que hoy hace posible una emigración por elección, o incluso la residencia por temporadas de un perfil que no busca trabajo, sino oportunidades de inversión o simplemente ocio. Es decir, Madrid como un Miami o un Houston europeo, con características europeas impensables en una ciudad de EE UU.No hay marcha atrás en esta tendencia que enriquece el país, y no solo en la economía, y que es un proceso irreversible, a pesar de los intentos de la extrema derecha para torpedearlo. Los primeros ecuatorianos que llegaron a levantar casas ya son tan españoles como cualquiera, como lo serán sus hijos y sus nietos. Aunque se frenara el ritmo de la inmigración, la cantidad de personas vinculadas a una cultura latinoamericana, en porcentaje sobre el total, solo puede seguir creciendo durante décadas. Madrid tiene que empezar a pensarse a sí misma no como la capital de España, sino como una capital latinoamericana más.
Madrid, capital americana
La ciudad, que estos días acoge 10 conciertos de Bad Bunny, se ha transformado en un vértice cultural y económico latinoamericano gracias a la inmigración












