Le�n XIV no alberg� dudas. En Espa�a pisar� el terreno pol�tico y lo har� �con valent�a�, asumiendo el �riesgo de las malas interpretaciones y de la cr�tica�. En su calidad de Jefe de Estado, indisociable de su condici�n de cabeza de la Iglesia Cat�lica, el Papa ha aceptado sin reservas el desaf�o de dirigirse a los representantes de la ciudadan�a reunidos en sesi�n conjunta -y solemne como pocas- en el Congreso de los Diputados. Su objetivo es dirigir un mensaje que pretende trascender fronteras y llegar, en onda expansiva, a las esferas de poder de los pa�ses desarrollados. Espa�a es el cuarto viaje internacional de este nuevo papado y en El Vaticano ya lo han marcado como un destino de la m�xima trascendencia, conscientes del foco nacional e internacional que se pondr� sobre �l. Porque m�s all� de su contenido pastoral y evang�lico, Le�n XIV �no evitar� los temas pol�micos� en su discurso ante las C�maras, explican fuentes eclesi�sticas. Nunca antes un Papa se hab�a dirigido al Congreso y al Senado y esta primera oportunidad, recalcan, es ��nica�. El contenido de su discurso ha sido largamente preparado por los servicios de la secretar�a de Estado del Vaticano, un �rgano del que forman parte �mesas� dedicadas a cada pa�s, y ha contribuido al mismo el contexto pol�tico, econ�mico y social que ha proporcionado la Nunciatura desde Espa�a. Se trata, insisten, de un texto bien medido y muy bien informado. El Papa es consciente de que hablar� ante un Parlamento fragmentado, crispado y muy polarizado en el que cada grupo pol�tico analizar� a conveniencia cada una de sus palabras. El contenido de su mensaje se guarda celosamente, pero las fuentes consultadas proporcionan algunas pistas. El desaf�o migratorio, el uso �tico de la Inteligencia Artificial -asunto sobre el que versa la que es su primera enc�clica-, la imperiosa necesidad de paz en Ucrania y Oriente Pr�ximo, el rechazo a la l�gica de la violencia y la guerra, el respeto a la dignidad humana desde el ni�o que est� por nacer hasta el anciano que llega al final del camino, as� como la responsabilidad ineludible de los gobernantes de proteger el bien com�n y defender a los m�s vulnerables, han sido hasta ahora los ejes b�sicos de las intervenciones de Le�n XIV. �Son cuestiones a las que en todos sus discursos ha dado la mayor importancia; son cuestiones�, a�aden, �sobre las que el Papa cree que es necesario hablar�.La visita y la intervenci�n ante las Cortes Generales, por su car�cter extraordinario, se ha anotado desde su gestaci�n m�ltiples paternidades y no ha estado exenta de �alg�n roce� entre instituciones que en medios eclesiales consideran menores y r�pidamente superados. La visita papal empez� a fraguarse el pasado mes de noviembre y en enero sus perfiles comenzaron a ser definitivos. La semilla fue plantada por Francisco, quien ya hab�a expresado su deseo de viajar Espa�a y principalmente a Canarias, punto candente del reto de la inmigraci�n desamparada. Y la idea se abon� con la aspiraci�n del arzobispo de Barcelona, Juan Jos� Omella, de que el nuevo Papa bendijera la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia coincidiendo con el centenario de la muerte de Antonio Gaud�.La archidi�cesis de Madrid, con el cardenal Jos� Cobo al frente; la Conferencia Episcopal; el Ministerio de Justicia, del que dependen las relaciones Iglesia-Estado; las presidencias del Congreso y del Senado y la secretar�a de Estado vaticana han sido los art�fices �ltimos de la in�dita cita parlamentaria que se pretende hist�rica y que, por ello, ambas C�maras pugnaron por acoger. Finalmente, y aunque el protocolo contempla la posibilidad de alternancia entre Congreso y Senado en las visitas de los m�s altos mandatarios extranjeros, ser� el primero, con m�s capacidad, el que ofrezca tribuna y altavoz pol�tico al Pont�fice.Todo el mundo quiere asistir; est� previsto incluso que muchos ciudadanos pasen la noche en la Plaza de las Cortes para verle llegarEl equipo organizador del viaje ha recibido ya millar y medio de solicitudes de cobertura de un acto que se considera �excepcional�. �Todo el mundo quiere asistir en persona al discurso ante las Cortes�, afirman las fuentes consultadas a sabiendas de que la avalancha de peticiones no podr� ser satisfecha. El Hemiciclo acoger� exclusivamente a diputados, senadores y miembros del Gobierno. Tambi�n habr� invitaci�n para los presidentes de las comunidades aut�nomas; altas magistraturas del Estado; algunos miembros del s�quito del Papa, integrado por una treintena de personas, y personalidades eclesi�sticas a propuesta de la Nunciatura. Poco m�s.El Departamento de Prensa del Congreso ya tiene registradas m�s de tres centenares de acreditaciones de prensa, a las que se sumar�n las que pueda aportar la Conferencia Episcopal, as� como las de los 81 periodistas que se desplazan desde Roma con el Pont�fice. Los grupos parlamentarios y la propia C�mara pedir�n a todo el personal no esencial que no acuda a su puesto de trabajo esa ma�ana. Desde la direcci�n de uno de los grupos mayoritarios admiten que es muy probable que haya quien haga caso omiso. �La visita es del todo excepcional y nadie quiere perd�rsela�.El dispositivo de seguridad que se desplegar� en torno al Palacio de la Carrera de San Jer�nimo ser� extraordinario. Se trabaja incluso con la previsi�n de que un importante n�mero de ciudadanos opte por pasar la noche en la Plaza de las Cortes a la espera de contemplar de cerca la entrada del Papa en el Congreso.Le�n XIV, seg�n los tiempos establecidos, llegar� el lunes 8 de junio a las 10.30 horas en autom�vil a la verja de Leones, donde ser� recibido por los presidentes del Congreso y del Senado, Francina Armengol y Pedro Roll�n. Tras escuchar el Himno y Marcha Pontificia y el nacional, en el patio de Floridablanca, el Papa saludar� a los miembros de las Mesas de ambas C�maras y a los portavoces y l�deres de los grupos parlamentarios en el Sal�n de Pasos Perdidos. Despu�s, firmar� en el libro de honor. A continuaci�n, ser� el momento de los discursos en el Hemiciclo: primero, la presidenta del Congreso, tercera autoridad del Estado, y a continuaci�n el Pont�fice. Toda la visita, de acuerdo con los c�lculos del servicio de protocolo, no superar� una hora de duraci�n.Antes de acudir al Congreso, el Papa tendr� una cita privada en la sede de la Nunciatura Apost�lica, donde residir� durante su estancia en Madrid, con el presidente del Gobierno, Pedro S�nchez. Sin embargo, el encuentro de mayor rango institucional ser� con el jefe del Estado, el Rey Felipe VI, el 6 de junio, el primer d�a de su visita a Espa�a. En el equipo organizador del viaje no descartan la celebraci�n de otros encuentros privados no incluidos en la agenda con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D�az Ayuso, y con el alcalde la capital, Jos� Luis Mart�nez-Almeida.Le�n XIV llegar� a Espa�a en un avi�n de la compa��a Alitalia y los desplazamientos internos a Barcelona, Las Palmas y Tenerife los realizar� en un avi�n de Iberia. En total, recorrer� entre todos sus destinos casi 3.000 kil�metros. El viaje ha contado con m�s de 70 patrocinios (en la capital, el Real Madrid pone a su disposici�n el Estadio Santiago Bernab�u, donde Le�n XIV celebrar� un acto multitudinario con la comunidad diocesana, y la Comunidad de Madrid, el pabell�n Movistar Arena, donde presidir� el acto Tejer Redes, en el que participar�n representantes del mundo de la cultura, del arte y la econom�a). En Barcelona, el Ayuntamiento ha dispuesto el Estadio Ol�mpico Llu�s Companys (para la celebraci�n de una gran vigilia) y la Generalitat de Catalu�a ha aportado financiaci�n, al igual que los cabildos de Las Palmas y Tenerife.
El Papa lanzar� un mensaje cara a cara para el poder y "sin evitar temas pol�micos" en el acto del Congreso
Le�n XIV no alberg� dudas. En Espa�a pisar� el terreno pol�tico y lo har� «con valent�a», asumiendo el «riesgo de las malas interpretaciones y de la...














