Actualizado S�bado,
junio
13:15"No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad". El Papa Le�n XIV llevaba apenas un p�rrafo de su primer discurso en Espa�a cuando pronunciaba una de las frases m�s contundentes con intenci�n de hacer reflexionar a los poderes del Estado, reunidos en el sal�n de Columnas del Palacio Real para -dar la bienvenida a Su Santidad en su visita al pa�s.El Santo Padre ha iniciado en el emblem�tico edificio su visita oficial a Espa�a, que se alargar� durante ocho d�as. El Papa ha pronunciado una alocuci�n contundente, con mucha carga pol�tica y sin obviar ning�n tema de los que ocupan la actualidad nacional. En momentos de m�xima crispaci�n y ante 250 invitados entre los que estaban los Poderes del Estado y el cuerpo diplom�tico acreditado en el pa�s, Le�n XIV ha recordado que trae un "mensaje de paz que encuentra acogida en quienes no se encierran en ideolog�as prefabricadas" y posteriormente ha vuelto a esta idea al insistir en que "la tentaci�n de ganar popularidad avivando el fuego de la polarizaci�n parece crecer: la dignidad humana no deja de ser violada". As�, ha pedido "proteger la libertad religiosa y de conciencia". Y recordando a San Juan de la Cruz y su noche de oscuridad ha afirmado: "Se necesitan hombres y mujeres que intuyan en la oscuridad la luz", porque ha recordado: "Nuestra �poca clama en lo m�s profundo por la paz".Pero el Papa tambi�n ha querido dejar una nota de esperanza y optimismo en medio de este momento de incertidumbre pol�tica y geoestrat�gica que atraviesa Europa afirmando que el viejo continente puede hacer un regalo al mundo para "mantenerse joven" : "Abandonar las narrativas polarizantes" . Adem�s, ha expresado su agradecimiento al pa�s: "Por vuestra fidelidad al orden internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo por la paz". Porque Le�n XIV conoce Espa�a, pa�s en el que ha pasado temporadas. Por eso ha querido hacer tambi�n gui�os a la cultura popular - "Un pueblo lleno de pasi�n que ama la vida y lo manifiesta"- y rememorando a cuatro santos espa�oles: Santiago, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola y Santa Teresa de �vila.Con un "�Que Dios bendiga a Espa�a!" el Papa cerr� su discurso en el Palacio Real y as� termin� la ceremonia. Por primera vez, el Rey habl� antes que su invitado. El Monarca realiz� una alocuci�n en consonancia a la del Santo Padre. No es de extra�ar, pues el Rey en multitud de ocasiones ha reivindicado la necesidad de velar por el "bien com�n" o de poner al ciudadano en el centro. "La fe cat�lica est� enraizada en nuestro pa�s y sin ella nuestra historia y nuestra cultura no se entender�an", record� el Monarca, que tiene el t�tulo hist�rico de Rey cat�lico.Aunque el Rey quiso "destacar la enorme labor social de la Iglesia Cat�lica" y confes� una "admiraci�n especial hacia los miles de misioneros", tampoco obvi� la sombra de los abusos sexuales dentro de la Curia, un tema que el Papa abord� durante el vuelo. "No puede haber mayor contraste con todo [lo que hace la Iglesia] que el dolor causado por los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial", destac� don Felipe. En este sentido, el Jefe del Estado quiso reconocer la "claridad y firmeza" del Santo Padre con este tema, unos valores "esenciales en el proceso sanador y de reparaci�n del da�o infligido".El Rey defini� al Santo Padre como "un hombre de esp�ritu y de ciencia, con una gran conciencia social y una profunda atenci�n a los cambios". Una forma de ser que, afirm� "cobra un valor especial en el tiempo que nos toca vivir, un tiempo que ya no se explica en los t�rminos a los que est�bamos habituados y que seguimos tratando de interpretar".Por ello, Don Felipe, que alerta de la crisis del orden internacional en m�ltiples ocasiones, quiso advertir del riesgo que corremos de "olvidar de aquello que de verdad importa, de deslizarnos hacia la errada creencia de que todo vale, todo es admisible, negociable, justificable. Y no es as", reivindic� para recordar que "la dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democr�ticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros n�meros primos". Haciendo un gui�o a la vocaci�n matem�tica del Santo Padre, afirm� que ah� est� "la aritm�tica de la libertad, la igualdad y la justicia: la que suma y multiplica, no la que resta y divide".El Rey ha hecho suyas la enc�clica del Santo Padre, Magn�fica Humanitas, y ha recordado que hay que "mantener a la persona en el centro de cualquier discurso, jam�s reemplazada, subyugada o coaccionada por ning�n algoritmo". As�, ha insistido en que "cuando la atenci�n est� en el otro, en quien tenemos enfrente, podemos identificarnos con su dolor".










