A tres meses del inicio de los ataques de Estados Unidos contra Irán, y que mantienen cerrado el Estrecho de Ormuz, las negociaciones para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto siguen estancadas, mientras ambas partes mantienen posiciones firmes sobre las condiciones para una eventual paz.

Aunque a principios de abril Estados Unidos e Irán acordaron abrir una vía diplomática para buscar una solución al conflicto, las conversaciones posteriores no han logrado avances decisivos. Desde entonces, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha insistido en la necesidad de alcanzar un acuerdo favorable para Washington, aunque ha advertido que podría retomar las acciones militares si las negociaciones fracasan.

La más reciente muestra de este distanciamiento se produjo estos últimos días de mayo, cuando ambos gobiernos expusieron públicamente sus posturas sobre el proceso de negociación.

El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que Teherán no aceptará ningún pacto sin obtener resultados concretos que garanticen los intereses del país.

“Los soldados del frente diplomático no tienen ninguna confianza en las palabras ni en las promesas del enemigo. Lo único que cuenta para nosotros son los resultados tangibles que debemos obtener antes de asumir nuestros propios compromisos”, afirmó durante una sesión virtual del Legislativo iraní.