Tina Brown, la viuda de Sir Harold Evans, antiguo director del Sunday Times de Londres, conocida en Nueva York como un “Stalin con tacones”, lleva casi dos años publicando Fresh hell , una cabecera digital alojada en la plataforma Substack. Tiene ya casi 100.000 suscriptores.Donald Trump en una imagen tomada el elPark Lafayette de Washington el sábadoAlex Brandon / Ap-LaPresseAllí escribe comentarios vitriólicos. “Por primera vez no tengo jefes y me siento más libre que nunca”. Así se explica que la antigua directora de Vanity Fair y The New Yorker se haya convertido en una de las voces más críticas e inteligentes contra el trumpismo.Los podcasts, un periodismo de trinchera que escapa al control de los poderososComparte plataforma y honores con otro crítico implacable, el periodista Michael Wolff, autor de best-sellers sobre cómo Trump llegó a la Casa Blanca. Aunque se ha especializado en Epstein, ya que hace años pasó muchas horas entrevistando al antiguo amigo del presidente; grabaciones que podrían sustentar unas memorias explosivas. Wolff difunde también sus ataques en Instagram, donde tiene más de 100.000 suscriptores.Tina Brown fue entrevistada hace pocos días por otra pareja muy popular en Substack, el antiguo jefe de comunicación de Tony Blair, el laborista Alastair Campbell, y el conservador Roy Stewart, cuyo podcast se llama The rest is politics y que, vía YouTube, Apple Podcast y Spotify, es un programa con más de 8 millones de descargas mensuales, lo cual lo convierte en el pódcast número 1 de asuntos políticos en Gran Bretaña.Eso explica que el presidente español Pedro Sánchez fuera entrevistado hace unas semanas en La Moncloa y en perfecto inglés por Campbell y Stewart.En otras palabras, tanto los periodistas Tina Brown y Michael Wolff, como los políticos Alastair Campbell y Roy Stewart, lideran hoy grandes audiencias al margen de los medios tradicionales. Son podcasts muy rentables porque incluyen cuñas publicitarias y cuentan decenas de miles de suscriptores de pago.Mientras la Casa Blanca de Trump sigue empeñada en atacar a los grandes medios impresos y audiovisuales, estos podcasts sobreviven y prosperan como un periodismo de trinchera basado en profesionales de prestigio que escapan al radar y control del movimiento MAGA (Make America Great Again).Es una guerra de guerrillas que no requiere grandes inversiones porque suelen emitirse desde los domicilios privados de estas personalidades cada día más populares. Aquí importa más el mensaje que el glamour de las grandes redacciones de los medios impresos o los sofisticados estudios de radios y televisiones.En esta guerra desigual, el ranking de los podcasts más populares del mundo lo encabeza desde 2017 The Daily (producido por The New York Times ), un programa de media hora sobre la historia del día con una audiencia de entre 4 y 5 millones de oyentes y dirigido por los periodistas Michael Barnbaro y Sabrina Tavernise.Liderazgo que comparten con The Erza Klein Show , un podcast más de opinión que de noticias, y que se emite desde hace cinco años también desde The New York Times dos veces a la semana con episodios de 60 a 90 minutos que incluyen entrevistas exclusivas.Tanto el uno como el otro tienen grandes audiencias cautivas de mañana y tarde entre quienes van o vienen del trabajo.En cualquiera de sus versiones, emitidos desde casa o desde grandes redacciones, estos nuevos formatos periodísticos se consolidan cada día más y están aquí para quedarse. Y siempre respaldados por marcas periodísticas de prestigio o lobos esteparios que no se dan por vencidos y hacen la guerra por su cuenta.