París era una fiesta. Hasta que dejó de serlo. Tras la victoria del PSG en la tanda de penaltis ante el Arsenal, 1-1 en el tiempo reglamentario, 4-3 en la tanda, cientos de miles de aficionados se lanzaron a las calles de la capital francesa. Lo que comenzó como una celebración histórica terminó en disturbios que se extendieron por toda Francia. El fútbol fue el pretexto. La noche, el escenario. Y París, una vez más, pagó el precio. Mientras el Puskás Aréna de Budapest llenaba su capacidad con los colores rojo y azul del PSG, París vivía una calma extraña para ser sábado por la noche. Las avenidas, inusualmente vacías, eran el reflejo de millones de franceses pegados a una pantalla. Unos 20.000 aficionados se habían concentrado en los Campos Elíseos para seguir la final en pantallas gigantes, y en los alrededores, sentados en las aceras, pegados a sus teléfonos móviles. La ciudad esperaba. Y esperaba nerviosa: el año pasado, cuando el PSG ganó su primera Champions ante el Inter, los festejos dejaron dos muertos, cerca de 219 heridos, ocho de carácter grave, y 780 detenidos en toda Francia. Esta vez, las autoridades habían desplegado 22.000 agentes en todo el país, 8.000 de ellos solo en París y su área metropolitana. Nadie quería repetir aquella noche. Al menos las autoridades pretendían evitarlo. La Fiscalía de París anunció este domingo que una persona que conducía una moto de cross falleció el sábado en París, durante las celebraciones de la Liga de Campeones del PSG. Los primeros indicios apuntan a que el conductor fallecido, de 24 años, habría chocado de frente contra unos bloques de hormigón en un ramal de salida de la autopista de circunvalación, a la altura de la Porte Maillot. Además, otra persona, de 17 años, está muy grave al haber sido acuchillada durante una riña en el oeste de París. Hinchas del PSG exaltados en los Campos Elíseos. (P. P.) Primeras detenciones durante el descanso. (P. P.) Minuto 6. Arsenal adelante. París tensa la mandíbula. Kai Havertz aprovechó un rebote desafortunado de Marquinhos para adelantar al Arsenal en el minuto seis. En los Campos Elíseos, el silencio se hizo incómodo. Pero la calma duró poco. El PSG reaccionó con rapidez, dominó el balón y comenzó a generar ocasiones. Kvaratskhelia inquietó a Raya, Fabián Ruiz probó fortuna desde lejos. El Arsenal, sin embargo, defendió con orden y disciplina, aguantó el envite y llegó al descanso con la ventaja intacta. Fuera del estadio, los primeros cohetes ya habían iluminado el cielo parisino. Incidentes antes incluso del final Minuto 62. Dembélé empata. Cuando el extremo francés transformó el penalti que igualaba la final, algo cambió en las calles. Los incidentes comenzaron incluso antes de que terminara el partido y se intensificaron a medida que avanzaban los festejos. Gases lacrimógenos ante las marchas erráticas de grandes grupos de personas marcaron el choque entre la policía y los fanáticos en varios puntos de la ciudad. El partido aún no había terminado, pero en algunos barrios la noche ya había empezado. Con el marcador igualado, el PSG se creció. Dembélé tuvo el gol de la remontada pero no estuvo certero. Vitinha rozó el larguero. El Arsenal, asfixiado, sobrevivió como pudo hasta la prórroga. Marquesinas rotas y gas lacrimógeno durante la prórroga. (P. P.) La tanda. El detonante. Gonçalo Ramos, Doué, Achraf, Beraldo: cuatro lanzamientos perfectos del PSG. Eze falló para el Arsenal. Gabriel mandó el suyo a las nubes. Y París estalló. Fue el cóctel perfecto. Las zonas más afectadas fueron los alrededores del Parque de los Príncipes, los Campos Elíseos y distintos sectores céntricos. Los altercados llegaron incluso a bloquear temporalmente un punto de la principal vía de circunvalación de la capital. Lo que debía ser una celebración se convirtió en el escenario que muchos temían. Cargas policiales en los Campos Elíseos nada más terminar la final. (P. P.) La plaza de Trocadero durante la celebración, que se convirtió en un campo de batalla durante toda la noche. (P. P.) Ataques a negocios que permanecían abiertos, agresiones a policías y bomberos…, se sucedieron sin pausa. El tráfico colapsó en una ciudad donde nadie respetaba ya ninguna norma. En total, 780 personas fueron detenidas en toda Francia, 480 de ellas en París, con los últimos datos a fecha de publicación de esta crónica. 57 agentes de policía resultaron heridos, uno de ellos de gravedad en Agen con un traumatismo craneoencefálico. Los altercados y pillajes se reprodujeron en unas 15 ciudades francesas: Rennes, Estrasburgo, Clermont-Ferrand y Grenoble entre las más afectadas. Con 22.000 agentes en la calle, un dispositivo sin precedentes, según la prefectura de París, la sensación no era de seguridad sino de indefensión. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificó los incidentes de "absolutamente inaceptables". Los fuegos artificiales tuvieron gran protagonismo. (P. P.) Antidisturbios franceses disolviendo la multitud alrededor de la 01.00 de la mañana. (P. P.) La policía recibió ataques constantes con adoquines, vallas, fuegos artificiales... (P. P.) Desde la clase política, las reacciones no se hicieron esperar. Ségolène Royal, del partido socialista y exministra con François Hollande lamentó que los Campos Elíseos no hubieran sido cerrados al tráfico: "¿No se ha aprendido ninguna lección de los destrozos anteriores?", escribió en X. Jordan Bardella, presidente de Rassemblement National, exigió que "la autoridad del Estado sea asegurada en todas partes". Marine Le Pen fue más lapidaria: "Solo en Francia cada uno se siente obligado a encerrarse en su casa en la noche de una victoria para evitar enfrentarse a la violencia". París había ganado su segunda Champions. Hoy, la celebración oficial se producirá en el Campo de Marte, donde se esperan 90.000 personas dentro de un perímetro de seguridad. Emmanuel Macron recibirá a los jugadores y al cuerpo técnico de Luis Enrique. La Torre Eiffel ya se iluminó anoche con el rojo y el azul del club. La ciudad tendrá una nueva oportunidad de festejarse. Esta noche, no pudo. París era una fiesta. Hasta que dejó de serlo. Tras la victoria del PSG en la tanda de penaltis ante el Arsenal, 1-1 en el tiempo reglamentario, 4-3 en la tanda, cientos de miles de aficionados se lanzaron a las calles de la capital francesa. Lo que comenzó como una celebración histórica terminó en disturbios que se extendieron por toda Francia. El fútbol fue el pretexto. La noche, el escenario. Y París, una vez más, pagó el precio.
El PSG ganó la Champions League y París perdió la noche: así ardió la capital francesa
La Fiscalía de París anunció este domingo que una persona que conducía una moto de cross falleció el sábado en París, durante las celebraciones de la Liga de Campeones del PSG, mientras que el Gobierno francés anunció 780 detenciones










