31/05/2026 06:00 Actualizado a 31/05/2026 11:25 Fuera, los skaters con su animal percusión de rodamientos abrasando el mármol público. Y dentro del Macba, ajena a ese casting involuntario de fracturas de tobillo y hartazgo de cerveza en lata, la más notable concentración anual de galeristas celebrando sus premios, los GAC, y ya van 19, en una ceremonia nada íntima. Mucho gafapasta en riguroso negro, un número razonable de artistas conceptuales (¿parecen todos funcionarios de un ministerio imaginario o es cosa mía?) buscando el cariño de algún coleccionista que los saque ya de pobres y quejas unánimes por el IVA cultural. Que no es ninguna broma. Que aquí son quince puntos más que en toda Europa.Entre canapé y canapé y sorbos de vino más tibio que blanco (azote irremediable en este mayo fundido ya en tórrido verano), Ainhoa Grandes, Cristina López, Claudia Segura, Juliana Sorondo, Pilar Cruz y Núria Ridameya defendían con toda su intuición femenina que con la cultura no hay otra. Épica y mucha, muchísima, paciencia. La tesis la compartían Ángela Jover, Yolanda Bassat y Mónica Ramon (formando el trío más decididamente divertido anunciaban la visita de Miquel Barceló a Barcelona, justo el día que nos llega León XIV), así como, ya se ha dicho, la mayoría absoluta que se hacía y deshacía en corrillos de intensa voluntad artística. Álex Noguera, Gino Rupert, Sebastián Roselló, Patricia Donhoe, los hermanos Jordi , Eduard y Cristina Mayoral, Cristina Martí, Màrius Sala (el comunicador lo dejó todo y ahora el arte es en su vida casi lo único que manda), Benito Padilla, Dionís Escorsa (su Campana còsmica i el llac que respira supusopremio para Rocío Santa Cruz ) y Luis Rentería (el autor de Un puñal en el pañuelo ) activaron esta noche que puso al límite la capacidad del Macba y no se perdieron, solo faltaría, Ricard Mas, Antoni Ribas, Teresa Sesé y esa irrepetible Montse Frisach que sabe tanto de Prince que las universidades de Minessota se la rifan a la que entran en sus tesis sobre el alquimista púrpura.Los patrones de Catalunya Cultura se fueron a La Paloma de fiesta con Iván Herzog Especialmente combativo, con lo del IVA digo, se mostró Luis Bassat que, tras recibir una de las mejores reverencias nocturnas por su fundación (y su insistencia en algo tan sospechoso ahora como es coleccionar arte sin convertirlo de inmediato en menú tiktokero ), nos encomiaba a todos a “hacer arte y no la guerra”. Pero para incisivo Francesc Torres, el pionerísimo del videoarte que ya en 1970 se avanzó a lo que hoy querría ser nuestro día a día, que empujaba a la concurrencia a acabar ya con ese porcentaje administrativo que en España tiene la capacidad de convertir una vocación en penitencia y una galería en una sucursal del martirio.También por amor al arte y a su martirio implícito la Fundació Catalunya Cultura se llevaba un día después a su plana mayor de fiesta. Celebrando esa capacidad tan suya de aglutinar entidades privadas y públicas justamente para inyectarle alas a la cultura, lo dio todo como nunca. Con Ivan Herzog abriendo con su Te prometo, Pilarín Bayés reconvertida en animadora veterana y la especial implicación de Eloi Planas, Maite Esteve y Sonia Mulero en el escenario, hizo mover (y hasta bailar) a Oriol Tomás, Camino Quiroga, Gina Ventós, Josep Santacreu y Ricard Rodrigo. Y a Ana Godó, editora de Libros de Vanguardia, Anna Vallès, Silvia Martí, Jordi Bernardo y Enric Crous y así hasta 200 vips, se dice pronto, que aplaudieron a rabiar a Rafa Ruiz cuando licitó en la subasta del S700 que Ebro donó en este intento renovado de mantener la intelectualidad a flote.Eloi Planas y Maite Esteve se alternaron en el escenario con Ivan Herzog y Joan Dausàf ( )Y por si no fuera poco para esta Barcelona medio empachada aún por el seísmo provocado por Bad Bunny y la celebración sincrónica del orgullo friki que por tres días inundó l’Arc del Triomf de stormtroopers sudorosos y aprendices de jedis con más sobrepeso que vergüenza, el Palau de la Música volvía a elevar a los melómanos a la gloria con un Lang Lang pronunciándose como el bombazo (no tan) clásico que es. Brilló en Mozart, Beethoven y Granados y cerró con una Consolación de Liszt en modo pirotecnia. Más el bis, claro, que le reclamaron tanto Joaquim Uriach, Joan Oller, Ignacio García Nieto, Mercedes Conde, y el dueto de Glorias (Glòria Vicens y Glòria Renom) desde un palco más que lleno como el último espectador subido al escenario, donde tuvieron que colocar un módulo extra. Muy al estilo la casita de Bad Bunny, teorizaba Irene Recolons entre risas.Lo dicho, el IVA es el que es. Y la cultura la que pierde. Pero la ciudad ha seguido con el gas a fondo en esta semana en que los (también) mecenas sin estridencias de Soho House han promovido con José Manuel Ferrater las siete vidas de la Casa Moratiel, Toni Acosta ha diseccionado el Romea con Madre de película , Juana Everett ha cantado la dulce década de Great Canyon y Marta Rota, el alma de Tothom que ya está sirviendo sus outfits para la visita del Santo Padre, y Ramon Ajenjo se han convertido en embajadores de Casa Vicens en su guiño gaudiniano a Santa Rita, la patrona de los imposibles. Y ha habido más. Mucho más. Seguro. Pero no lo sé o no lo he visto.Margarita Puig (Barcelona). Empezó su carrera profesional en el Diari de Barcelona . Desde entonces la hemos visto y escuchado en programas tan variados como Gol a Gol ; Tot l’esport ; Bonic vespre ; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda ; Senyores i senyors , en el programa de Toni Clapés Versió RAC1 ; en Els matins de Josep Cuní , en TV3; en 8 al dia , de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc , en el Canal 33. Conocedora de los rincones más recomendables e insólitos de Barcelona, también es autora de guías como Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado