Leonardo Scatturice sabe que se convirtió en uno de los empresarios más observados de la era libertaria y, a pesar de ser noticia de forma recurrente, sostiene el perfil bajísimo y no habla con la prensa. De todo lo que se dice, hay algo que le molesta: que lo definan como un lobbista. Sin embargo, en la cartera de empresas que forman parte de su conglomerado, COC Global Enterprise, hay una dedicada al lobby: Tactic Global LLC, una compañía que trabaja con un amplísimo espectro de clientes que van desde la SIDE de Argentina o el estratega ultraderechista George Birnbaum, hasta aliados estratégicos de Rusia como Kirguistán, Vietnam o la República de Srpska. Business con llegada directa a la gestión de Donald Trump. Scatturice no actúa como lobbista operativo porque no puede, ya que es ciudadano argentino y no estadounidense, un requisito que exige la ley norteamericana para realizar actividades de cabildeo. En los papeles, es el único propietario (Single Member LLC), presidente y el máximo responsable legal de Tactic. Leonardo Scatturice: ¿el nuevo Alfredo Yabrán?
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