En sus más de 20 años de carrera, Verónica Sanz ha demostrado que sabe contar historias. Aunque la periodista de La Sexta está más que acostumbrada a informar sobre la actualidad política y social de nuestro país, ahora se sumerge en un nuevo desafío profesional con la publicación de su primera novela, Gente bien. La comunicadora catalana reconoce que ha sido "monstruosamente difícil" dar forma a su primer libro y que ha sufrido el síndrome del impostor, pero ante las inseguridades, Sanz ha confiado en su experiencia como narradora. Gente bien es un retrato mordaz, inteligente y rabiosamente entretenido del Madrid más exclusivo, una historia sobre el lado vulnerable del privilegio y sobre el precio que algunas personas están dispuestas a pagar para pertenecer a una élite. Con su primer libro, Verónica Sanz nos traslada al Madrid más exclusivo para contarnos las luces y sombras de cuatro mujeres que parecen tenerlo todo. En sus personajes femeninos, la autora habla desde la mujer, mostrando una riqueza de matices al margen de la belleza, la juventud o el servicio al hombre. A través de estas cuatro protagonistas, Sanz pone sobre la mesa una gran variedad de asuntos que le inquietan e interesan. En un momento en el que los presentadores de televisión son blanco de críticas cuando saltan al mundo literario, Verónica Sanz saca pecho de su largo bagaje para contar historias. Porque la comunicadora catalana tiene una amplia experiencia narrando la vida, aunque en ocasiones se haya visto envuelta en desagradables situaciones, como esa bochornosa cobertura para Las mañanas de Cuatro en la que sufrió obscenos tocamientos y nadie en plató condenó lo sucedido. La periodista Verónica Sanz junto a su novela, 'Gente bien'. (Javier Ocaña) Desde El Confi TV, charlamos con la periodista de La Sexta sobre la publicación de su primera novela, pero también sobre su trabajo en televisión o sobre cómo algunas de las historias de sus personajes reflejan una realidad común. PREGUNTA. Es tu primera novela, ¿cómo ha sido el proceso de creación? ¿Era una historia que tenías en mente de antes? RESPUESTA. Mi novela surge de cosas que tengo ganas de encontrarme como lectora. Quería hablar de historias de mujeres, pero que no fuesen importantes por ser madres, hijas o esposas. Estos personajes son importantes por su propio destino o por su desarrollo y quería que tuviesen profundidad. No quería personajes malos o buenos, sino la realidad de las personas, porque todos tenemos lados sombríos y luminosos. Quizás porque me dedico a la actualidad, me interesan los entornos de poder y los juegos de privilegio que ves en las grandes empresas o incluso en la política, donde también aparece de forma colateral el poder económico. Sobre su primera novela: "Me he sentido como una intrusa. Pensaba que se iban a reír de mí" P. ¿En qué te has inspirado? ¿Por qué has decidido retratar a una clase de mujeres adineradas con lo que todo eso conlleva? R. En El padrino se dice que, detrás de cada fortuna, hay un gran crimen. Me gustaba esa idea, pero yo he querido centrarme en las oscuras historias de esas mujeres. Busco el reverso de la historia. Escribir sobre una presidenta del Gobierno o sobre una mujer jefa de una gran empresa inmobiliaria sería una utopía porque eso ahora mismo en España no existe. Por eso he querido ser fiel al entorno que tenemos. Todavía no hay tantas mujeres en situaciones de poder, pero yo sí que quería contar la historia de esas mujeres que están ahí de una u otra manera. P. ¿Has querido hacer una denuncia social con este libro, o solo con plasmarlo ya se hace ese trabajo? R. Me parece un buen punto. Subrayar de alguna manera cómo ciertos hombres con poder gestionan la influencia que tienen y la usan para abusar de los cuerpos de otras mujeres, sirve para contar una historia. Si vemos cómo familias adineradas no le hacen un contrato a la persona que trabaja en su casa o le ponen un uniforme ridículo por puro clasismo, también es una forma de denunciarlo. Sin intención expresa, la denuncia social sale con la propia descripción de algunas situaciones. La periodista Verónica Sanz. (Javier Ocaña) P. Los periodistas estamos muy acostumbrados a escribir, pero supongo que escribir una novela es un proceso muy distinto. ¿Cómo lo has llevado? R. Me ha parecido una cosa monstruosa de difícil. En mi caso, mi mapa ha sido un Excel en el que hice una lista de personajes que quería tener junto a una trama cronológica y bien estructurada. Era como una escaleta, pero llevada al embrión de lo que sería una novela. Yo no hubiese podido hacerlo de otra manera. Necesitaba un esquema y, a partir de eso, comencé a plantearme qué podía ocurrir. Si hubiese tenido que escribir lo que se me iba ocurriendo, te aseguro que no estaríamos hablando de ninguna novela. Me he ido muchísimas noches a dormir pensando que no lo iba a conseguir, que no iba a poder. Pensaba que iba a ser un desastre o que se iban a reír de mí. Me he sentido como alguien que estaba siendo una intrusa, pero luego hablaba conmigo misma y me recordaba que llevo contando historias desde el principio de mi carrera. Además, eran historias que llevaba dentro de mí y que tenía ganas de contar. P. La obsesión por la belleza y la eterna juventud es algo que aparece a lo largo de la novela. También es algo que influye en un medio visual como es el cine o la televisión. ¿Cómo te relacionas con todo esto de la delgadez, la belleza y la juventud en un momento en el que los cánones estéticos son más exigentes que nunca? R. La presión que hay es la que nos imponemos nosotras mismas, pero esa presión es durísima. A mí nadie jamás me ha dicho cómo tengo que estar, pero no ha hecho falta porque yo siempre he querido tener una imagen que me guste. Yo he sido mi principal crítica. No nos engañemos, cuando vamos al gimnasio o comemos muy sano, lo hacemos porque nos queremos ver de una cierta manera. Cuando sales en televisión, yo reconozco que tengo esa presión. Vivo en la contradicción en la que viven millones de mujeres que somos feministas y que decimos que nadie nos impone nada, pero sí que te la impones tú. Es difícil arrancarse una cultura que hemos mamado desde pequeñas. "Ver personajes femeninos que solo son descritos por su belleza o su juventud, me da urticaria" Parecía que había llegado un momento en el que teníamos que dar menos explicaciones sobre nuestro aspecto, pero volvemos a ver imágenes que son absolutamente insalubres, como la de la alfombra roja de Cannes. Yo defiendo el cuerpo saludable porque creo que es un equilibrio perfecto. Siempre que un cuerpo sea saludable, es bello. Me preocupa que se persiga o se venda como un estándar estético tener un índice de masa corporal muy por debajo de lo saludable. No me gustaría que mis hijas tuviesen ese ejemplo; ellas tienen muy claro que lo importante es estar fuertes. P. Antes los hombres escribían personajes femeninos desde una mirada masculina, pero desde hace unos años, las historias sobre mujeres que más venden son las que son escritas por mujeres. ¿Hubiese sido impensable que se publicase una historia como Gente bien hace 20 años? R. No lo sé, pero he leído muchísimo y tenía claro que quería hablar desde la mujer para el personaje femenino. No es para que lo lean solo mujeres, porque creo que esta historia también la pueden leer hombres, pero estoy cansada de ver personajes femeninos que no me representan, que no tienen profundidad o que están de adorno o complemento. Ver personajes femeninos que solo son descritos por su belleza o su juventud es algo que me está empezando a dar urticaria. Por eso me he lanzado a generar otro tipo de personajes femeninos. Yo quiero entrar en la riqueza de los matices, que están al margen de la belleza, de la juventud o del servicio al hombre. La presentadora Verónica Sanz. (Javier Ocaña) P. También ha cambiado mucho la sociedad. Hace como 15 años sufrías acoso informando en directo desde la Tomatina y no se hizo nada a pesar de que lo denunciaste en plena conexión… P. Yo fui a la Tomatina bastante preparada porque otra reportera me aconsejó que me pusiese dos camisetas y pantalones que no se pudiesen desabrochar. Me advirtió que me iban a intentar quitar la ropa y, aunque yo era una chica mucho más joven, me pareció una locura tener que pensar que me fuesen a intentar desnudar. En la conexión, intenté no meterme en el mogollón y, aunque me aparté, me metieron mano. Cuando dije que me estaban pellizcando el culo, en plató lo justificaron diciendo que "aprovechaban". Yo no me lo podía creer, me fui desolada de aquella conexión. Pensaba que eso ni era periodismo ni ayudábamos a nadie, pero fue algo aislado. No me han pasado cosas similares a esa y, si yo estuviera en un plató, sería la primera que se impondría. P. En Gente bien describes casos de corrupción que se parecen a los que vemos en las tertulias políticas. Viendo los buenos datos de audiencia que generan en la actualidad estos formatos, ¿se ha convertido la política en el nuevo corazón? R. Celebro que la política tenga interés porque durante muchos años la gente decía que no le interesaba. La extrema polarización que vivimos en estos momentos me parece excesiva y peligrosa, pero es verdad que también genera interés. En La Sexta llevamos muchos años poniendo sobre la mesa los temas que interesan y explicando cómo política, economía y tu vida están muy conectadas. Nos han intentado copiar muchas veces y, hasta la fecha, no les ha ido muy bien. Será por algo. Tenemos nuestro sello. "Me gusta que me llamen tanto roja comunista como facha. Eso es que estás haciendo algo bien" P. Cada vez hay más revuelo cuando un presentador o un personaje público publica un libro. ¿Qué les dirías a los que cuestionan tu talento literario por el simple hecho de salir en televisión? R. Yo tengo una ventaja, que es el escaparate, eso es verdad. Por salir en televisión, la gente ya me conoce y, si ven mi cara en la faja del libro, les puede interesar. Pero yo llevo 24 años contando historias, por lo que más que una ventaja, lo que tengo es una experiencia. Llevo narrando la vida durante mucho tiempo. He estado en muchas coberturas que me han nutrido como profesional y de las que he ido quedándome con pequeñas cosas que tenía ganas de poder canalizar algún día en forma de una novela. Más que ventaja, tengo un recorrido que me permite contar esta historia. Son lenguajes diferentes. En televisión tienes que estar pensando en el interés general, pero en mi novela yo estoy contando qué hay detrás de una gran noticia empresarial o cómo se mueve ese dinero. Las historias de esas mujeres no caben en ningún periódico ni en ninguna crónica televisiva, pero a través de la ficción, la novela me ha permitido mostrar cómo es la vida de la élite. La periodista Verónica Sanz. (Javier Ocaña) P. Hace unos meses, José Yélamo decía que se siente orgulloso de la pluralidad de La Sexta Xplica. ¿Cómo ves que haya programas que solo cuenten con tertulianos de una misma ideología? R. Como alguien que aspira a contar la vida desde el máximo prisma y con todos los ángulos posibles, me parece descorazonador que en una mesa solo haya analistas de un lado. En todas las mesas que he dirigido, siempre he exigido tener capacidad para abordar los temas desde diferentes formas de entendimiento porque es necesario. No se entiende la vida si se sesga desde un solo lado, pero esta es la realidad que estamos viviendo. Lo que sí que te puedo decir es que en La Sexta vamos a seguir ofreciendo pluralidad porque es una garantía de buen trabajo. Si solo cuentas una parte, la otra la estás tapando. P. En un momento de tanta polarización política, ¿cómo vives las críticas? R. A mí me gusta tener en un lado tantas críticas como en otro, es decir, que me llamen tanto roja comunista como facha. Cuando ves que te dan de los dos lados, es que estás haciendo algo bien. Eso significa que estás manteniendo una pluralidad.
Verónica Sanz, periodista de La Sexta: "Me metieron mano en una conexión. No me lo podía creer, me fui desolada"
Desde El Confi TV, charlamos con la periodista de La Sexta sobre la publicación de su primera novela, 'Gente bien', pero también sobre su trabajo en televisión









