En sus últimos meses de vida, el público era plenamente consciente de que algo no estaba marchando bien con Verónica Forqué. Su última aparición en MasterChef Celebrity dejó patente el grito de ayuda silencioso que emanaba en todo momento y que quedó en un segundo plano poco después de finalizar el programa. Lo que nadie se esperaba es que su historia acabaría en una tragedia que conmocionó a la sociedad española y que abrió un debate nacional sobre la importancia de la salud mental.Cuatro años después de su dolorosa pérdida, su hija, María Iborra, ha decidido romper su silencio para dar respuesta a las incógnitas que siempre han rondado por su cabeza. Sin embargo, la publicación de No soy Verónica Forqué, unas memorias postmórtem que ven la luz con el objetivo de homenajear a la actriz, han terminado por abrir una profunda brecha con el entorno más íntimo de la intérprete, que rechaza de forma tajante este lanzamiento.Portada de las memorias de Verónica ForquéLVDLa obra salió a la luz el pasado 7 de mayo y algunos de sus explícitos fragmentos no han pasado desapercibidos por la dureza de las palabras de María. “Era un pañuelo de seda, gris azulado con flores azules y granates, que se llevaron los forenses como un elemento de prueba, o por lo que fuera, y nunca me devolvieron”, señala la también artista en el texto, refiriéndose al objeto que utilizó su madre en el fatídico desenlace. Asimismo, relata paso por paso los movimientos que se hicieron en aquel baño para poder llevar a cabo un plan con el que encontrar la paz que tanto deseaba.Este tipo de revelaciones han ocasionado un profundo malestar en el entorno más cercano a Verónica Forqué, que no ve con buenos ojos que la privacidad de la actriz sea divulgada de una forma tan cruda, por mucho que sea a manos de su propia hija. Tanto es así que una de las mejores amigas de la protagonista de Kika asegura que la intérprete era extremadamente celosa de su intimidad y que no le hubiese hecho gracia esta situación, tal y como ha recogido el diario La Razón.La actriz Verónica Forqué, junto a su hija María ForquéOtras FuentesEntre las páginas de las memorias se puede leer también una serie de descripciones sobre el consumo de cannabis de la actriz, además de las sensaciones que la propia María experimentaba al estar cerca de ella. “Verónica Forqué no quería ayuda; lo que ella quería era morirse. Yo veía cómo ella se alejaba cada vez más de la vida, se estaba muriendo, delante de mis ojos, y yo no podía hacer nada”, relata en el libro, lanzando a su vez desgarradoras preguntas al aire que nunca tendrán respuesta.María Iborra defiende su obra“No era necesario exponer así la vida de alguien que ya no está”, sentencian desde el círculo íntimo de la artista al citado periódico. Adentrarse en este espacio tan personal ha provocado también que Juan Luis Iborra, uno amigo íntimo de la familia, rechace de forma contundente lo que se plasma en el libro. El director no oculta su descontento con el contenido de las memorias y apela al respeto y a la prudencia ante una tragedia que, cuatro años después, sigue presente en el panorama cultural de este país.Sin embargo, la propia María Iborra, la persona que más conocía a Verónica y a la que más unida estaba, está completamente convencida de que su madre le habría dado el visto bueno. Por su parte, según el medio, Manuel Iborra, exmarido de la actriz, estaría también apoyando la decisión de su hija. Una polémica que reabre un debate sobre la salud mental que nunca se debió cerrar y que expone la dureza de sus consecuencias.
El libro de la hija de Verónica Forqué desata la indignación de su entorno: “No era necesario exponer así la vida de alguien que ya no está”
María Iborra compartió detalles de la muerte de su madre y sus pensamientos sobre cómo vivió los momentos previos












