Tenaz, combativa y con una energía inagotable. Así recuerdan familiares y compañeras de lucha a Concha Quirós, una de las querellantes históricas y miembro de Marea de Residencias que convirtió el dolor por la muerte de su madre, Pepita Vázquez, en una batalla judicial para exigir responsabilidades por los protocolos que, durante la pandemia, impidieron la atención hospitalaria a miles de mayores en la Comunidad de Madrid. Concha falleció el sábado 30 de mayo, dejando tras de sí una de las voces más persistentes en la búsqueda de verdad, justicia y reparación para las 7.291 víctimas de las residencias.PublicidadEn Público, recordamos a Concha sosteniendo la fotografía de su madre. En cada protesta y en cada cita judicial. "Era una de las personas más activas, llevaba seis años reclamando justicia cada día de su vida", traslada a Público Alejandra Jacinto, abogada de las familias. "Cómo está siendo de injusta esta justicia, tan lenta que está permitiendo que incluso los hijos de los fallecidos vayan muriendo sin ver respuesta, mientras permanecen impunes presuntos delitos como el abandono de tantas personas a las que se les impidió el traslado a hospitales cuando no hubo medicalización en las residencias. Si la justicia es lenta, no es justicia", denuncia. "Concha se ha ido sin poder ver siquiera una resolución en la que se acuerde la apertura de juicio contra los presuntos responsables", afirma. "Esperemos que ahora sea su hija quien, si tiene fuerzas y quiere hacerlo, pueda recoger el testigo"."Es un palo tremendo que Concha no haya podido llegar al final", lamenta con la voz entrecortada Carmen López, portavoz de Marea de Residencias. "Es una pena que los familiares nos vayamos quedando por el camino por lo largos que son los tiempos de la justicia y por no ver resultados, por no poder alcanzar esa reparación que merecen las personas que se fueron sin una muerte digna, con una muerte más bien muy cruel", añade. López incide en el desgaste emocional que arrastra el proceso judicial. "Es tremendo tener que pasar por esto y saber que su esperanza se queda ahí, pero seguiremos con su lucha, que es la de todas, y no vamos a cejar", dice tajante. "Donde esté Concha, que sepa que su lucha continúa. Ella sabía que íbamos a seguir en su nombre y en el de todas".Carmen López, Marea de Residencias: "Es una pena que los familiares nos vayamos quedando por el camino por lo largos que son los tiempos de la justicia"El último día de Concha con su madreLa última vez que Concha pudo ver a Pepita fue el 8 de marzo de 2020. Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, acudió junto a su padre a la residencia con una tarta y unas flores para compartir la tarde con ella. Aquella visita, sin saberlo, fue también una despedida. Nunca volvieron a verse ni a hablar. "Mi padre iba a verla todos los días. Compartían horas de conversación, recuerdos, risas y también lágrimas", relató Concha a este diario en una de las entrevistas concedidas durante estos años. Cuando la residencia cerró sus puertas a las familias, comenzó una angustiosa búsqueda de información. Publicidad"Llamaba constantemente y solo obtenía respuestas contradictorias o evasivas. Me aseguraban que no había casos de covid o que mi madre estaba bien, pero nunca podían ponerla al teléfono", recordaba. Preguntas sin respuestas: quién informó a su madre de que sus familiares no volverían a visitarla, cuándo enfermó, qué atención recibió, si fue sometida a pruebas diagnósticas o si afrontó sola sus últimos días. El duro revés llegó en una llamada telefónica a primera hora de la mañana. Una médica le comunicó a Concha: "A su familiar la bajamos al sótano a su extinción".Para ella, lo ocurrido en las residencias de Madrid durante la crisis sanitaria fue consecuencia de decisiones políticas. "No fue un accidente. Fueron unos protocolos que condenaron a miles de mayores a morir sin la asistencia sanitaria adecuada", denunciaba. La causa judicial por la muerte de Pepita continúa abierta. Entre los investigados figura el ex alto cargo Carlos Mur, firmante de las directrices de no derivación. El procedimiento ha ido avanzando en distintos juzgados madrileños y tenía pendientes nuevas declaraciones para el próximo 9 de junio en el juzgado número 37 de Plaza Castilla.