Verónica Sanz intenta recordar los años que lleva como periodista. “Unos 25”, calcula rápido mientras toma un café. La presentadora de Sábado Clave de La Sexta ha visto y hablado de todo durante este tiempo, desde algunos detalles escabrosos de sumarios de corrupción al doble rasero de ciertos personajes públicos. “Me he ido guardando algunas cosas que me impactaron para cuando algún día me lanzase a escribir una novela”. Y ese día ha llegado. Tras dos años y medio de intensa escritura, la presentadora ha publicado Gente bien (Planeta), un retrato de la alta sociedad madrileña a través de la voz de cuatro mujeres que llevan una vida aparentemente perfecta, aunque la realidad, como no, sea otra.A través de una ficción que recuerda éxitos televisivos como Big Little Lies o Mujeres desesperadas , la comunicadora barcelonesa se adentra en el mundo de la élite con sus virtudes, pero sobre todo con sus defectos, como la falta de escrúpulos, los prejuicios, la hipocresía o el clasismo. “En Madrid hay mucha ostentación”, advierte. “Esta novela podría ambientarse en Barcelona, pero sería distinta, la gente es más discreta”. Afincada en la capital desde hace más de 15 años junto a su marido y sus dos hijas de 9 y 12 años, Sanz valora especialmente “la cultura de brazos abiertos” de la ciudad, así como las oportunidades laborales que ofrece. “En Madrid está la gran fortuna y también el que simplemente vive a lo grande”.“Yo prefiero pensar que formo parte de la gente buena y no de la gente de bien, que denota un poco el querer parecer”, explica la periodista. “Provengo de una familia trabajadora que quería ofrecerme el mejor camino para mi formación y creo que lo consiguió. Mis padres me llevaron a un colegio elitista y por las tardes regresaba a casa en autobús junto a tres o cuatro niños que no formábamos parte de ese mundo”, explica. “Después, quise estudiar periodismo para contar historias y, luego, me formé en economía, pero tenía claro que quería ir a la universidad pública. Quería estar con la gente que era como yo, ya había tenido suficiente visión de la élite”.“La historia podría ambientarse en Barcelona, pero sería distinta. En Madrid hay mucha ostentación”Una élite, por tanto, que conoce muy bien, tanto la catalana como la madrileña. “Una cosa es el que es rico de cuna; y otra, quien vive por encima de sus posibilidades”. Sanz retrata ambos perfiles en su novela y, con su formación financiera, habla del “coste de oportunidad” para analizar el fenómeno de los que dedican su dinero en querer aparentar un estatus que en realidad no ostentan y “acaban atrapados”. No es su caso. No se considera austera, pero intenta llevar “una vida ordenada”. Y pone un ejemplo: “Nosotros priorizamos viajar, descubrir el mundo en familia y si he tenido que ir con un coche de 25 años durante un tiempo, que esto es real, pues he ido”. “Eso es coste de oportunidad, todo no puede ser”. Y el lujo que sí se permite es escoger en cada viaje un buen hotel. “A nuestras hijas les encanta el buffet de la mañana y que tenga una piscina espectacular”. El destino seleccionado para este verano es Turquía. “Lo decidimos entre todos y es algo que disfrutamos un montón”.Verónica Sanz en la Casa Fuster de Barcelona.Nacho Vera / PropiasOtro de los temas que Sanz ha querido tratar en su novela es la obsesión por la belleza y la eterna juventud. Una de las cuatro protagonistas es una exestrella de la televisión alejada de los focos y transitando la menopausia. “Tenía ganas de hablar de la presión estética con un sentido crítico. Tú no puedes rejuvenecer y no debería de ser un objetivo”. En este sentido, ni se plantea pasar por quirófano para poder seguir presentando. “Desde que empecé en televisión siempre he intentado tener claro que estar en pantalla no lo es todo, que mientras me siga gustando y yo siga gustando a la audiencia y sigan confiando en mí, ahí estaré. Pero puede llegar un momento, porque le ha llegado a mucha gente, que tenga que aceptarlo con naturalidad y, sobre todo, humildad”. “Ya me he ido preparando”, asegura.Una quinta mujer que aparece en la novela es una joven dominicana, todavía menor de edad, cuyo sueño es ser modelo o actriz y que acaba ejerciendo como sugarbab y para ganarse la vida. “Descubrí el fenómeno del sugar dating hace unos cinco años y me pareció una entrada a la prostitución muy peligrosa, como Onlyfans, que se presenta a través de las redes sociales a nuestras niñas y adolescentes como un camino fácil para ganar dinero sin esfuerzo”. Comenta que cuando empezó a escribir el libro, todavía no se había destapado el caso de José Luis Ábalos. “Vamos a hablar claro: esto es prostitución y además se establecen relaciones desiguales que pueden generar abuso de poder”.Sanz recuerda un reportaje que hizo con Aldeas Infantiles que la estremeció. “Me di cuenta de lo pronto que llega la pornografía a los chavales, pero una pornografía violenta, agresiva contra la mujer, es tremendo, y aproveché para hablar con mi hija mayor”. La periodista explica que quedó impactada porque, con diez años, aunque los niños “no saben exactamente lo qué es, ya han tenido algún contacto. Siempre hay alguien que tiene un móvil y ven algo”. Pensando en sus hijas, reconoce que le da “pánico” el momento en que empiecen a usar las redes sociales. “Estaré ahí para acompañarlas, porque es imposible evitarlo, pero sí es posible hacer el camino juntas”.De momento, el camino que ya ha iniciado es el de la literatura. Y tras superar ese síndrome de la impostora tan propio de las mujeres sobradamente preparadas, no descarta repetir experiencia. “Estoy recibiendo mucho cariño por parte de los lectores que me animan a pensar que podría ser una carrera interesante”.Redactora jefa de Gente y Media. Antes, de Cultura, Última Hora y responsable de Vídeos. Autora de libros como 'Florencia a través de sus personajes' o 'La llegenda del Carreró'
Verónica Sanz: “El 'sugar dating' me parece una entrada a la prostitución muy peligrosa, como Onlyfans”
La periodista debuta en la novela con 'Gente bien', un retrato crítico de la élite madrileña









