Opinión

Editorial

EDITORIALDeseamos desde ya parabienes al pueblo colombiano, que merece mejores horizontes.

Hoy, poco más de 41 millones de colombianos están convocados a las urnas, para elegir al sucesor del izquierdista Gustavo Petro, cuyo nefasto gobierno se encuentra en el foco de críticas debido al incremento de la violencia homicida, las grandes deficiencias de la atención en salud, sospechas de corrupción y también al incremento de actividades de narcotráfico, en medio de un diálogo con grupos guerrilleros que no tiene para cuándo terminar. A la larga, como ocurre en todos los países, es el ciudadano de a pie quien padece las consecuencias de los errores, ineficiencias e incumplimientos de las autoridades electas.

Es el ciudadano quien concurre a las urnas para definir cómo continuar la historia, valorando las propuestas partidarias en un marco democrático, aunque a menudo en medio de polarizaciones y discursos demagógicos de uno u otro signo. Desatinos de gobiernos anteriores fueron los que condujeron al izquierdista Gustavo Petro hasta el Palacio de Nariño, quien, a la vez, en su período no ha logrado cumplir con todos los ofrecimientos, por diversas fallas y errores políticos.