Chang Jin

Un momento conmovedor en la 139ª edición de la Feria de Importación y Exportación de China, ampliamente conocida como la Feria de Cantón, se volvió viral en redes sociales. Asistido por un robot exoesqueleto desarrollado por Taixi Robot, con sede en Hangzhou, un paciente argentino con debilidad muscular se levantó lentamente de una silla de ruedas y dio varios pasos, un hito largamente esperado. Los testigos lloraron de alegría mientras la tecnología de punta y la profunda compasión humana convergían en un momento poderoso.

"Esta es la fuerza tangible de la manufactura inteligente china", observó un comentarista en línea.

El salto crítico de la conceptualización al gran avance —el viaje de "0 a 1"— depende de un ecosistema de innovación vibrante e interconectado.

El desarrollo de robots exoesqueletos, antes limitado a la ciencia ficción, abarca múltiples campos de vanguardia, incluyendo la inteligencia artificial y la interacción humano-máquina. Tales avances requieren años de investigación dedicada por parte de las empresas, pero los grandes avances nunca se logran de forma aislada. Detrás de Taixi Robot hay una red de apoyo coordinado: inversión ángel liderada por el Fondo de Exalumnos de la Universidad de Zhejiang, estrecha colaboración entre universidades, empresas, instituciones de investigación y usuarios finales, además de una vía rápida de aprobación de patentes lanzada por el distrito Gongshu de Hangzhou.