Alguna persona de renombre que vivió en los orígenes de la fundación de un municipio. Una geografía particular. Derivaciones del latín y otras lenguas que culminaron con una denominación en castellano que hoy significa otra cosa. Y también teorías dispersas que no están claras ni documentadas, pero que sirven para indagar en los entresijos de la historia.

Son algunos de los motivos por los que muchos pueblos de Castilla-La Mancha tienen algunos de los nombres más curiosos de la comunidad autónoma y del país. Con motivo del Día de la Región, que se celebra este 31 de mayo, nos detenemos en once de ellos. Hay muchos más y muy divertidos, también en sus gentilicios y devenires. Todo un compendio que anima a bucear en la historia de esta tierra.

Ubicado en la toledana Sierra de San Vicente, Pepino cuenta actualmente con una población cercana a los 3.500 habitantes, bastante amplia para una zona que se encuentra desde hace años en riesgo de despoblación.

Su nombre no tiene nada que ver con la hortaliza. Según la leyenda que recoge el propio Ayuntamiento, esa denominación proviene de un antiguo labrador llamado Alonso Pepino que vivía en la zona en torno al año 1576, y que fue uno de sus pobladores originales.