Análisis Exclusivo suscriptores El mandatario intensificó sus comentarios con tintes electorales en la última semana de campaña. El presidente Gustavo Petro en Barranquilla. Foto: PresidenciaPERIODISTA30.05.2026 22:01 Actualizado: 30.05.2026 22:01
La abierta intervención en política del presidente de la República, Gustavo Petro, y de altos alfiles de su gobierno es uno de los sellos de las elecciones que este 31 de mayo convocan a más de 41 millones de ciudadanos.Así lo han advertido tanto el Consejo de Estado como la Procuraduría General, al igual que algunas campañas como la de Claudia López y autoridades locales y regionales. De hecho, la Comisión de Acusación de la Cámara, el juez natural del Presidente, inició dos nuevas investigaciones por el mismo señalamiento en la última semana.Presidente Petro en la antigua plaza de toros en Cartagena. Foto:PresidenciaComo no se había visto en la historia reciente del país —al menos no de manera tan abierta a pesar de sendas advertencias de las máximas instancias de control sobre lo público—, el Presidente ha tomado veladamente partido por el candidato Iván Cepeda. El ejemplo más reciente fue la gira que hizo el jefe de Estado en la semana previa a la primera vuelta por Ciénaga, Sincelejo, Cartagena y Barranquilla. En cada uno de los discursos que pronunció en la costa Caribe hizo referencia —unas veces más directa que otras— a que la continuidad de su proyecto político dependía de que los colombianos “escogieran entre la vida y la muerte” en las urnas.Aunque insistió en que no incumplía la ley al no mencionar nombres, lanzó velados dardos contra los candidatos de la oposición. A De la Espriella lo señaló de tener en la sala de su casa un cuadro que exaltaba la esclavitud, aunque realmente se trataba de todo lo contrario. La obra representa la danza de Las Farotas de Talaigua, que se recrea cada año en el Carnaval de Barranquilla y que evoca una práctica de resistencia indígena frente a los abusos de los españoles en la Conquista.Pero no fue el único lance contra De la Espriella. El tono más duro lo tuvo en el cierre de su discurso en la plaza de la Paz, en Barranquilla. “No se trata de si yo tengo un jaguar y otros el tigre. Ya sabemos lo que hacen los hipopótamos, porque traer bestias extranjeras acaba la naturaleza. Ojo, hago solo de animales”, apuntó el Presidente en otra de sus salidas.Presidente Gustavo Petro en Sincelejo. Foto:Joel Gonzalez. PresidenciaEsta gira de cierre de gobierno, realizada justo la semana definitiva antes de la primera vuelta, se concentró en una zona clave electoralmente, pues analistas señalan que esta es una de las zonas decisorias. Incluso, coincidió en destinos con Cepeda realizó encuentros con sus partidarios; lo hizo el sábado en Cartagena, el domingo en Barranquilla y el lunes en Sincelejo, lugares que repitió el Presidente pero a partir del miércoles.Más allá de su carisma, la estrategia de Petro apuntaría no solo a sus simpatizantes y bases sociales, sino también a sectores con capacidad de movilización electoral, sostiene el analista Jairo Libreros. “Petro es un gran comunicador con una base electoral consolidada”, asegura.El mandatario siguió una tendencia que mantuvo durante toda la época electoral y que fue en aumento a medida que se acercaba la cita con las urnas. Tanto así que el Consejo de Estado le dio la directriz de no participar en política electoral y evitar usar sus redes institucionales para difundir mensajes a favor de su partido. Pero Petro no atendió ni esa orden ni otro ‘regaño’ por participar en política, este del procurador Gregorio Eljach. En cambio, dijo que “no lo van a callar”, y su ministro de la política, Armando Benedetti, afirmó que lo que hace el Presidente es solo un ejercicio de “análisis”.Según le explicó a EL TIEMPO el subdirector de la Misión de Observación Electoral (MOE), Frey Muñoz, los mensajes de funcionarios públicos pueden generar un desequilibrio electoral e incidir en la percepción de los ciudadanos, ya que su investidura y credibilidad hacen que muchas personas les otorguen un mayor grado de confianza.Presidente Gustavo Petro en Ciénaga, Magdalena. Foto:Ovidio Gonzalez. PresidenciaLa participación en política de un mandatario en ejercicio no es nueva en la historia colombiana. Álvaro Uribe aludió como “caballo discapacitado” a Antanas Mockus cuando este se enfrentó a Juan Manuel Santos, a quien consideraba entonces su heredero. En el 2022, el presidente Iván Duque también hizo varias menciones en contra del entonces candidato Gustavo Petro, que llevaron a diferentes sectores a llamarle la atención. Sin embargo, analistas coinciden en que ningún mandatario en la historia reciente había desafiado las normas que prohíben intervenir en política y las de garantías electorales en el grado en que lo ha hecho el actual presidente.Los señalamientos de participación política indebida comenzaron desde 2023, cuando el presidente Petro hizo un llamado en sus redes sociales para que las fuerzas políticas de izquierda se unieran ante la imposibilidad de acudir a las elecciones de 2026 en coalición, tras haber superado en 2022 el umbral máximo de votos permitido para este tipo de alianzas. Luego se intensificaron con los eventos que realizó alrededor del país en plena campaña para las elecciones regionales, aunque estos no tuvieron los efectos esperados.La posible intervención en política se evidenció con más fuerza tras la consulta presidencial en la que Paloma Valencia se impuso. Petro profirió comentarios contra la unión con Juan Daniel Oviedo, a quien calificó como un vampiro detrás de “plumas y lentejuelas”, un comentario considerado claramente homofóbico.JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO Redacción Política Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













