Cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud para concientizar sobre los efectos nocivos del tabaquismo y promover políticas destinadas a reducir el consumo de productos que contienen nicotina.
La jornada fue establecida en 1987 por la Asamblea Mundial de la Salud con el objetivo de visibilizar una de las principales causas prevenibles de enfermedad y muerte en el planeta. A casi cuatro décadas de su creación, el desafío sigue vigente, aunque con nuevas formas de consumo que preocupan especialmente a los especialistas: los cigarrillos electrónicos, vapeadores y dispositivos de nicotina dirigidos a los más jóvenes.
Para este 2026, la OMS eligió el lema “Desenmascaremos su atractivo: combatamos la adicción al tabaco y a la nicotina”, una campaña enfocada en exponer las estrategias de marketing utilizadas por la industria para captar nuevos consumidores, especialmente adolescentes. El organismo advierte que los sabores artificiales, los diseños llamativos y la promoción en redes sociales son algunas de las herramientas utilizadas para presentar estos productos como inofensivos o modernos, cuando en realidad generan dependencia y riesgos para la salud.










