El humo del cigarrillo todavía aparece en esquinas, exteriores de oficinas, parques y reuniones familiares donde fumar continúa siendo un hábito frecuente para muchas personas.Cada 31 de mayo se recuerda el Día Mundial sin Tabaco, una fecha que busca alertar sobre las enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco y nicotina.En Solca, la médica oncóloga Elina Rodríguez Meléndez explicó que el tabaquismo mantiene relación con al menos 17 tipos de cáncer. PublicidadSeñaló que el pulmón no es el único afectado por este producto, también órganos como lengua, garganta, laringe, esófago, estómago, páncreas y colon.“La importancia del día antitabaco es reflexionar y concientizar de que debemos limitar el consumo o no consumirlo”, manifestó la especialista.Rodríguez indicó que una de las principales preocupaciones continúa siendo la edad en la que muchas personas comienzan a fumar. PublicidadPublicidadExplicó que existen registros de pacientes que iniciaron el consumo desde los 12 o 13 años, incrementando así los años de exposición a sustancias cancerígenas.Mientras hablaba sobre ese inicio temprano, Enrique Burgos, de 79 años, recordó cómo el cigarrillo estuvo presente durante décadas en reuniones y amistades cercanas. PublicidadContó que fumó durante varios años hasta que comenzó a ver cómo amigos cercanos enfermaban.Relató que tres de ellos fallecieron y que incluso uno murió hace pocos días. “Yo fumaba bastante y dejé de hacerlo porque me dio miedo ver tantas cosas”, comentó.La oncóloga sostuvo que el daño no se limita únicamente a quienes consumen cigarrillo. Explicó que el humo de segunda mano también representa un riesgo para familiares y personas cercanas expuestas constantemente al tabaco.“El problema es que mientras más temprano empiezan a fumar, mayor es la exposición”, explicó Rodríguez, quien agregó que el humo contiene alrededor de 70 componentes carcinógenos.PublicidadActualmente, en Solca se registran aproximadamente 60 casos nuevos de cáncer de pulmón cada año. La especialista indica que la enfermedad mantiene una incidencia que continúa creciendo y que muchas veces es detectada cuando los síntomas ya se encuentran avanzados.Tos persistente, dificultad para respirar, pérdida de peso y expulsión de sangre al toser son algunas de las señales que, según la médica, requieren atención inmediata. En barrios y entornos familiares, varias personas aseguran haber observado cambios físicos relacionados con el consumo prolongado de tabaco y otras sustancias.Alejandra Quiñónez, de 44 años, contó que uno de sus vecinos comenzó a deteriorarse físicamente mientras mantenía estos hábitos.Relató que empezó a perder peso de forma progresiva y que familiares junto con moradores del sector intentaron convencerlo de ingresar a rehabilitación. Indicó que permaneció un tiempo en tratamiento, aunque luego volvió a recaer.“Ahora está vivo pero superdelgado”, expresó preocupada, ya que relata era un miembro de la comunidad al que aprecian. La especialista también abordó el crecimiento del vapeo, especialmente entre jóvenes. Indicó que aunque todavía no existen décadas de estudios comparables al tabaquismo tradicional, sí se identificaron lesiones pulmonares relacionadas con el uso de cigarrillos electrónicos.Explicó que existen casos asociados a inflamación pulmonar severa y fibrosis derivadas de la inhalación constante de estos dispositivos.Añadió que el vapeo contiene nicotina y componentes carcinógenos que pueden producir daños progresivos en el organismo.“El vapeo no es benigno. Sí está generando daño”, sostuvo.Rodríguez insistió en la necesidad de realizar controles médicos en pacientes fumadores, especialmente mayores de 50 años o con antecedentes respiratorios.Explicó que actualmente existen tomografías de baja dosis que permiten identificar alteraciones pulmonares de forma temprana y mejorar las posibilidades de tratamiento.La especialista indicó que mientras más tiempo se mantenga la exposición al humo y la nicotina, mayor será el riesgo de desarrollar enfermedades con el paso de los años. Mientras tanto, Enrique Monterón, de 56 años, recordó que uno de sus hermanos fumaba frecuentemente durante varios años. Explicó que actualmente redujo el consumo poco a poco, luego de conversaciones familiares y cambios en sus hábitos diarios.Monterón aseguró que nunca mantuvo el consumo constante de cigarrillo. Contó que lo probó en una ocasión, aunque decidió no continuar porque no le gustó.Rodríguez insistió en la necesidad de realizar controles médicos en pacientes fumadores, especialmente mayores de 50 años o con antecedentes respiratorios. Explicó que actualmente existen tomografías de baja dosis que permiten identificar alteraciones pulmonares de forma temprana y mejorar las posibilidades de tratamiento.La especialista indicó que mientras más tiempo se mantenga la exposición al humo y la nicotina, mayor será el riesgo de desarrollar enfermedades con el paso de los años. (I)