Una directiva que encontr� refugio en Dios tras perder a su hijo; un matrimonio de influencers que ha creado el movimiento Aute para conectar a los j�venes con la Iglesia; un jinete que sobrevivi� a la muerte y volvi� con la fe renovada; un joven iraqu� que huy� de la persecuci�n contra los cristianos y ahora sue�a con ser sacerdote...Todos ellos tienen algo en com�n: acudir�n a la hist�rica visita del Papa Le�n XIV a Madrid, un acontecimiento que reunir� a miles de fieles y que convertir� a la capital en el gran escaparate del nuevo catolicismo en Espa�a. Sus trayectorias dibujan el retrato de una Iglesia que busca volver a conectar con la sociedad desde la emoci�n, el testimonio personal y las redes sociales.La directiva que perdi� a su hijoPocas historias reflejan mejor esa dimensi�n �ntima de la fe que la de Estefan�a Narrillos. Todo salt� por los aires el 18 de diciembre de 2022, cuando su hijo Jaime se desplom� mientras corr�a junto a ella y falleci� de muerte s�bita con apenas 23 a�os.Estefan�a Narrillos, en su parroquia de Boadilla del Monte.En medio del golpe m�s duro de su vida, Estefan�a descubri� una fe que hasta entonces hab�a ocupado poco espacio en su vida y encontr� un sentido nuevo desde el que reconstruirse. Madre de tres hijos, recibi� una educaci�n religiosa en el colegio San Luis de los Franceses, en Pozuelo de Alarc�n, aunque hab�a practicado de manera intermitente.Tras la muerte de Jaime, esta directiva de una multinacional y su marido, Manuel Latorre, encontraron apoyo en el cura Jaime Vivas y en Javier Siegrist, p�rroco del Santo Cristo de la Misericordia de Boadilla del Monte, la localidad en la que viven.�El sacerdote Javier nos habl� de la muerte de Jaime, no como un final, sino como el principio y eso nos dio mucha esperanza. Nos dijo que la vida en la tierra hab�a terminado, pero que empezaba su existencia en el cielo. Esa visi�n nos hizo vivir la fe de una manera m�s intensa�, relata.Estefan�a nunca quiso que su vida �se convirtiera en un funeral� y empez� a acudir a los Grupos Tortuga, fundados por el padre Siegrist para ayudar a las familias que han perdido a sus hijos: �Es una red de apoyo. Cada uno est� en su fase del duelo, que no es igual para todos. Hay gente que tiene una curva ascendente y otros que viven un duelo con dientes de sierra. Los tortugas no decimos que hemos perdido a un hijo, porque est� en el cielo�.Durante este proceso, Estefan�a y Manuel empezaron a charlar con los amigos de su hijo, que les hablaron de un Jaime que ellos no conoc�an y del cambio que hab�a vivido tras acudir a un retiro espiritual de Effet�.Ella tambi�n quiso acercarse a una de esas convivencias de Ema�s y su religiosidad empez� a tomar una dimensi�n diferente. �Ema�s te ayuda a sanar las heridas, esas cosas que te han dolido mucho con el paso del tiempo y que no consigues cerrar. No siempre puedes sanar la herida, pero al menos puedes mirarla a la cara y pensar que no est�s sola�.Estefan�a decidi� integrarse en la comunidad de Ema�s ayudando a otras personas a descubrir la fe, una experiencia que ahora espera multiplicar con la visita del Papa.De hecho, formar� parte del grupo que ayudar� a acoger a los m�s de un mill�n de peregrinos que llegar�n a la capital. Su hijo estar� con ella, porque siempre le tiene presente, ya que Jaime era uno de esos j�venes que hall� respuestas en la espiritualidad.El matrimonio de 'influencers cat�licos'Lo mismo les sucedi� a Quique Mira y a su mujer, Mar�a Lorenzo, un matrimonio de influencers cat�licos, que tambi�n forman parte de �esa ola de nuevas generaciones que se han lanzado al encuentro de la fe y de Jesucristo�, seg�n sus propias palabras.- �A qu� se debe este auge de la religi�n entre la juventud?- Estamos insatisfechos. Nos hemos cansado de lo que el mundo nos propone y de la superficialidad de las redes sociales que nos generan vac�o. Queremos poder ser nosotros mismos- contesta Quique sin dudarlo.El matrimonio de 'influencers' Quique Mira y Mar�a Lorenzo.Este joven no creci� en un entorno cat�lico, sino que llevaba una vida ligada a la noche en Barcelona, donde trabajaba en tres locales nocturnos entre fiestas, chicas y alcohol. Hasta que a los 19 a�os conoci� a un sacerdote que le empez� a ense�ar la palabra del Se�or y se enamor� de la fe.En un encuentro de liderazgo celebrado en Chicago, tom� conciencia de la necesidad de difundir la palabra de Cristo con lenguajes y formatos actuales. Por este motivo, cre� el movimiento Aute, un puente entre los j�venes y la Iglesia, y la plataforma WayUpp, una especie de Airbnb que, en lugar de alojamientos, conecta a los usuarios con movimientos, retiros espirituales y parroquias.�El Evangelio es el mismo, pero desde Aute hemos buscado otros m�todos para llegar a los j�venes. Nosotros no somos te�logos y s�lo compartimos lo que vivimos�, explica Mar�a, que est� embarazada de siete meses.El �xito de Aute -que llega a m�s de dos millones de miembros al mes y planea extenderse a Latinoam�rica- es el s�mbolo del triunfo de las nuevas estrategias para evangelizar, como festivales, reuniones y retiros, que son m�s eficaces que las misas a la hora de atraer a los fieles. Un ejemplo es Alpha, otro m�todo para difundir la fe que est� revolucionando el mundo cat�lico.La maestra que evangeliza a los j�venesMar�a Romero conoce bien esta iniciativa, que consiste en proyectar un v�deo a un grupo de personas para debatir determinados temas y, despu�s, compartir una cena en comunidad. Es una f�rmula que est� aplicando en la Universidad Francisco de Vitoria, donde ha puesto en marcha un proyecto de evangelizaci�n.Mar�a Romero, en la parroquia de San Jorge.Mar�a siempre se sinti� cercana al mensaje de Cristo y daba catequesis a ni�os, pero fue en una peregrinaci�n a los Picos de Europa donde, seg�n comenta, descubri� un encuentro especialmente intenso con Dios y se sinti� m�s querida que nunca.Su vida cambi� entonces y empez� a adquirir un compromiso mayor con Jes�s: �La sociedad actual genera muchas heridas. Hay hogares donde la gente no se siente amada y se va encerrando en s� misma�, asegura Mar�a en la parroquia de San Jorge, situada detr�s del Santiago Bernab�u, donde va saludando a muchos j�venes que acuden a la celebraci�n de la Hora Santa.Esta maestra tambi�n colaborar� como voluntaria en el multitudinario evento del Papa en el estadio del Real Madrid, donde estar� en la zona de la tribuna dedicada a las personas con diversidad funcional.A su juicio, la visita de Le�n XIV contribuye a dar un espaldarazo al gran momento que est� viviendo la fe cristiana en Espa�a: �Madrid se encuentra en llamas con los retiros de Effet�. Hakuna ha crecido much�simo y hay numerosas comunidades celebrando alabanzas en toda la ciudad. Los j�venes hemos probado de todo y no tenemos respuestas. El encuentro con Jes�s responde a ese deseo de b�squeda en el coraz�n�.La estudiante que canta en HakunaSof�a Ruiz es una de esas veintea�eras que pertenece al movimiento juvenil Hakuna. Al principio, s�lo les conoc�a por ser un grupo de m�sica religiosa, que ha arrasado con sus conciertos en el Wizink o en la fiesta de la Resurrecci�n de Cibeles.Pero cuando lleg� a su sede en Las Rozas se encontr� como en casa. �Me sent� muy querida y muy acogida. Aqu� la gente te sonr�e y te mira a los ojos�, se�ala, mientras ense�a las instalaciones a la periodista.Sof�a Ruiz, en la capilla de Hakuna en su sede de Las Rozas.En este antiguo convento de las Concepcionistas -que se encuentra en obras porque se les ha quedado peque�o- se organizan charlas, cursos de novios, escapadas o revolcaderos. ��Qu� son los revolcaderos?�. �Es un grupo de 10 personas que se re�ne para debatir temas relacionados con la fe. Cada uno dice lo que piensa porque aqu� nadie te juzga ni te critica�, responde.Pero el eje central de Hakuna son las Horas Santas, un momento de adoraci�n al Sant�simo que termina con los j�venes tomando unas ca�as y charlando entre ellos. All� acude esta estudiante de Psicolog�a, que tambi�n participa en el coro de Hakuna, aunque lamenta que no va poder cantar durante la visita del Papa: �No siempre cantamos los mismos ni las canciones de siempre�.Su actividad favorita es el voluntariado que realiza cada verano y este a�o acudir� a T�nger con el fin de ayudar a las mujeres que sufren maltrato. �Esta labor me ha tocado mucho. Los j�venes necesitamos agarrarnos a algo en este mundo sin sentido y lo hemos encontrado en la espiritualidad. Tenemos sed en el coraz�n. Hakuna me ha cambiado la vida�, dice.El jinete que estuvo a punto de morirJuan Matute es otro de esos muchachos que encontr� las respuestas que necesitaba en la religi�n, tras sufrir una experiencia traum�tica. Este jinete profesional estuvo a punto de morir en 2020, despu�s de sufrir un derrame cerebral y caerse desplomado nada m�s bajarse del caballo.El jinete Juan Matute, en la Iglesia Nuestra Se�ora del Buen Suceso.Con la perspectiva que da el tiempo, Juan considera ahora que esa tragedia �fue un milagro y un regalazo desde arriba�. �Lo tengo clar�simo. Me han criticado muchas veces por decir esto, pero es mi verdad�, confiesa en la h�pica de Villafranca del Castillo, en la que entrena. Juan lleg� a estar desahuciado y a sus padres les plantearon la fat�dica pregunta de si quer�an donar sus �rganos.Pero, mientras se debat�a entre la vida y la muerte, durante la Oraci�n de la Misericordia -que se celebra en la iglesia de Santo Domingo de la Calzada, en Algete-, una amiga suya empez� a pedir por su recuperaci�n y se pusieron a rezar por �l.�Hay una persona con un problema en la parte frontal de la cabeza y el Se�or la quiere sanar�. Desde esta parroquia parti� una cadena de oraci�n de multitud de creyentes, que lleg� incluso a Canad�, Estados Unidos y Latinoam�rica.Juan considera que todo ese apoyo espiritual fue decisivo en la evoluci�n de su caso. Nada m�s empezar los rezos, una conocida habl� con sus padres de un doctor que utilizaba una t�cnica pionera muy arriesgada en la Fundaci�n Jim�nez D�az, donde le trasladaron de urgencia.La operaci�n fue un �xito y le salv� la vida, aunque la recuperaci�n supuso un calvario. Tras 22 d�as en coma inducido, el jinete comenz� a responder a alg�n est�mulo, pero no pod�a mover ninguna parte del lado derecho del cuerpo. �Estaba atemorizado. Lloraba y lloraba. Todos los d�as me ten�an que contar lo que me hab�a pasado porque se me olvidaba. No pod�a hablar ni caminar y necesitaba ayuda para asearme�, declara.No oculta que sufri� una grave depresi�n con pensamientos oscuros y que estuvo a punto de tirar la toalla hasta que, un buen d�a, gracias a la fe y al apoyo de su familia, decidi� levantarse de la cama por todos los que sufren con el fin de dar testimonio de que se puede salir del agujero.Ahora, seis a�os despu�s, Juan est� recuperado al 100% y lucha por participar en los pr�ximos Juegos Ol�mpicos de Los �ngeles 2028: �Me cur� gracias a Dios. Sigo haciendo rehabilitaci�n y buscando la motivaci�n todos los d�as. Si mi historia motiva a otros, ya ha merecido la pena�.La hermana que atiende a enfermos terminalesSi hay otra persona que conoce de cerca a la muerte �sa es Cristina Calero, una Hermana de la Caridad que ha acompa�ado a decenas de convalecientes durante el tr�nsito final. Curiosamente, Cristina quer�a casarse y formar una familia numerosa, pero, como ella misma apunta, el Se�or ten�a otros planes.No fue un camino f�cil y su lucha interna dur� una buena temporada: �Estuve cuatro a�os peleando con Dios porque no quer�a ser monja. Pero, al final, me venci� y me dije: �Qu� suerte he tenido porque nunca pens� que se pudiese ser tan feliz ni tener una vida tan plena!�.La hermana Cristina Calero, en la capilla de su residencia de ancianos.Sor Cristina es uno de esos seres de luz que irradia paz y bondad en su mirada. Se mueve por la residencia de ancianas de su congregaci�n, Los Almendros, como pez en el agua y va saludando a todas las mujeres con las que se encuentra.Sus comienzos en el seminario no fueron f�ciles: a los 20 a�os empez� a trabajar en una residencia donde todos los mayores eran ciegos: �No fue una luna de miel. Tampoco estaba entusiasmada. Yo hab�a ingresado all�, pero segu�a pensando que no era mi sitio. Estaba esperando que el Se�or cambiase de opini�n�.Pero el Se�or sigui� erre que erre y sor Cristina acab� ingresando en las Hermanas de la Caridad y estudiando Enfermer�a para poder estar a pie de cama con los pacientes. Le toc� vivir los duros a�os del sida en un hospital p�blico de Murcia, cuando los enfermos no se atrev�an a decir la dolencia a sus familiares y era ella quien ten�a que hacerse cargo.�Lo que m�s feliz me hace es estar al lado de la gente que sufre y poder darles una palabra de aliento. He visto c�mo personas totalmente desahuciadas se encontraban en paz y llenas de alegr�a porque se sent�an queridas. He tenido experiencias fort�simas de encuentros con el Se�or�, destaca convencida.Ahora, se encuentra expectante por conocer a Le�n XIV, a quien pide �que no se canse de difundir el Evangelio con una atenci�n especial a quienes m�s padecen�.El cristiano perseguido en IrakWaad Odeesh tambi�n est� impaciente por poder encontrarse con el Papa. Este joven iraqu� emprendi� un largu�simo periplo antes de aterrizar en Palma de Mallorca, la ciudad en la que reside.Waad Odeesh, en la parroquia San Juan Evangelista.Con tan s�lo nueve a�os, presenci� un atentado con coche-bomba a la salida de una iglesia que masacr� a varios cristianos. Aquella escena de los cuerpos inocentes destrozados le marc� para siempre, en una vida golpeada por la persecuci�n de los cristianos en su pa�s.Estudi� Ingenier�a Inform�tica, pero en el a�o 2014 el ISIS entr� en Mosul y tuvo que abandonar su tierra. Fue una huida de pel�cula, en la que estuvo conduciendo durante 11 horas seguidas sin apenas combustible. �Me qued� sin gasolina, pero el coche continuaba circulando. Entonces, sent� la presencia de Dios. No era yo el que conduc�a, sino el Esp�ritu Santo�, evoca.Desde Irak salt� a Turqu�a y, de all�, cruz� en patera hasta la isla griega de Samos. M�s tarde pas� a Atenas, donde tuvo que dormir en el puerto de la ciudad con otras 3.000 personas, y adem�s aprovech� para dar clases a los ni�os y entretenerles con juegos.Waad se apunt� a un programa europeo de reubicaci�n de inmigrantes y, finalmente, la Cruz Roja le acab� trasladando a la isla de Mallorca. Fue all� donde se encontr� con su primera sorpresa: al acudir a misa, el templo apenas ten�a creyentes.��C�mo es posible que en Irak los cristianos se jugasen la vida y las iglesias estuviesen llenas y aqu�, en Europa, con toda la libertad y la seguridad, se encontrasen vac�as?�, se pregunt� Waad, que habla espa�ol perfectamente.As� fue c�mo decidi� hacerse sacerdote e ingresar en el seminario, donde se encuentra actualmente: �Tengo tachada la palabra casualidad porque todo pasa por algo. Nunca hab�a pensado en acabar de sacerdote en Mallorca, pero el Se�or me prepar� el terreno�, insiste convencido.El sacerdote que acoge inmigrantes en su casaWaad sigue as� los pasos de Jorge de Dompablo, un sacerdote que lleva a�os acogiendo a inmigrantes en su casa.El cura Jorge de Dompablo en Nuestra Se�ora de la Gu�a.Por su residencia -convertida en una peque�a Torre de Babel del siglo XXI- circula Ghani, inmigrante de origen marroqu�, que prepara unos huevos fritos para toda la prole mientras Boni, procedente de Guinea-Conakry, se ocupa de regar las plantas del jard�n.�Ya tenemos 15 nietos�, bromea Jorge, en referencia a los hijos de todas las personas que han pasado por esta vivienda, localizada en la carretera de Colmenar.Jorge, procedente de una familia con 13 hermanos, siempre ha entendido que la espiritualidad deb�a ir acompa�ada de la acci�n para ayudar a los pobres. Por eso, trabaj� en barrios como Ca�o Roto, en los tiempos duros de la hero�na, ayudando a toxic�manos: �Hab�a un gran abandono de los j�venes, por lo que la droga entr� f�cilmente. Parec�a que estaban destinados a ello. Yo les intentaba hacer ver que Dios les quer�a�.Jorge nunca ha sido un sacerdote al uso y, de hecho, no piensa acudir a escuchar al Papa, porque es cr�tico con todo el boato que rodea a la visita. �Jesucristo est� en los pobres. Miles de cristianos van a ir a ver a Le�n XIV, pero, �d�nde est�n cuando hay que acoger a los inmigrantes?�, se pregunta.Por eso, tambi�n reclama cambios en la Iglesia para que las estructuras de poder no dejen de lado a las mujeres y para que la celebraci�n de la Eucarist�a sea m�s participativa.
Los cat�licos ante la visita del Papa. Estefan�a Narrillos, la directiva que se refugi� en la fe tras perder a su hijo: "No quer�a que mi vida se convirtiera en un funeral"
Una directiva que encontr� refugio en Dios tras perder a su hijo; un matrimonio de influencers que ha creado el movimiento Aute para conectar a los j�venes con la Iglesia; un...













