Juan Manuel García se ha vuelto una voz bastante visible en contenidos de conducta no verbal, mentira, atracción y lectura del comportamiento.En uno de sus titulares más comentados, recogido por el diario español ABC y replicado en redes, sostuvo que “las chicas nos dan mil vueltas en la percepción de lo que ocurre en una persona”.La frase, ya de entrada, tiene algo de sentencia general y por eso genera tanto eco. Pero tomada como disparador, permite entrar en algo más concreto: que no todo el mundo observa igual y que algunas personas captan matices del otro antes de que se verbalicen.García es experto en comportamiento, negociación de incidentes críticos y análisis conductual. En otros contenidos ha hablado del gesto de las cejas para saber si alguien llega a un grupo y es bien recibido, o de señales físicas que delatan interés o mentira. Su territorio es el de las microseñales: lo que el cuerpo deja escapar antes que el discurso.Desde ese marco, su afirmación no es solo intuición. García la respalda citando un estudio con resonancia magnética funcional que analizó qué zonas del cerebro se activaban cuando hombres y mujeres intentaban interpretar emociones en rostros ajenos. El resultado: a las mujeres se les activaban 16 zonas diferentes del cerebro en promedio. A los hombres, cuatro.La explicación que ofrece el experto combina biología y cultura: "De manera evolutiva, la mujer ha tenido que estar más pendiente del entorno, de las crías, de la seguridad del perímetro." El hombre, en cambio, habría desarrollado un hiperfoco orientado a otras tareas. No una inteligencia mayor ni menor, sino distinta y orientada de forma diferente.Eso no hace que la frase sea incuestionable. Generalizar por sexo siempre simplifica una realidad donde también pesan la experiencia, la socialización y el contexto individual. Pero justamente ahí está el interés del disparador: obliga a preguntarse por qué ciertas personas parecen leer mejor las escenas humanas.García, que suele divulgar desde ejemplos concretos, pone esa observación en palabras tajantes. Y lo hace dentro de un discurso donde la conducta visible se trata como una fuente constante de información.Por eso, más que detenerse en el dato, lo interesante es entender qué está señalando: que en la lectura de las personas, las mujeres no solo perciben más, sino que van varios pasos adelante. Mientras ellos procesan, ellas ya llegaron.
Juan Manuel García, experto en análisis de la conducta: “Las chicas nos dan mil vueltas en la percepción de lo que ocurre en una persona”
El especialista español volvió a una idea que suele despertar adhesión y debate.La frase no interesa tanto por su provocación como por la discusión que abre.









