�ngel NavarreteFotos MadridActualizado S�bado,
mayo
18:23Pocas cosas unen tanto como la m�sica y, sentados al sol primaveral de mayo, los lazos parecen estrecharse. Con las agujas del reloj acerc�ndose a las 20:00 horas, una excitada aglomeraci�n de personas ya se prepara para vivir la mejor noche de sus vidas... de la mano de Bad Bunny. Donde antes hab�a silencio, ahora se alza una comunidad que salta al un�sono bajo los himnos del puertorrique�o. Deb� tirar m�s fotos de cuando te tuve/ Deb� darte m�s besos y abrazos las veces que pude, suena desde los altavoces particulares de los que ya hacen la fila.Todos bailan, cantan y r�en en una atm�sfera festiva que se contagia entre los asistentes. Es el primer concierto del Conejo malo en Madrid, y las miles de personas que ya esperan a que se abran las puertas del Riyadh Air Metropolitano lo saben. Con las manos en lo alto y entre abrazos sentidos, las manecillas van girando y los que antes eran desconocidos, ahora ya no lo son tanto. Quiz� su relaci�n dure las casi tres horas del concierto, o quiz� perviva en el tiempo de forma indefinida. Esta �ltima opci�n es la que parece convencer a Eva, Michelle y Manuel. Ellos se conocieron esta ma�ana, cuando casi no hab�a ni amanecido y la explanada del Metropolitano a�n estaba despejada.Eva es de Murcia, mientras que Michelle ha viajado desde Alicante para ver a su cantante favorito. El tercero en aparecer es Manuel, aunque si le preguntan dir� que su nombre es Benito Antonio. Las espa�olas no le conocen de nada, pero su carisma ya ha convertido a este italiano afincado en Madrid en el claro favorito de la fila del Pit. "Voy vestido para hacer un homenaje a Benito. Los pantalones me los regal� su estilista, los zapatos son los que suele ponerse en La Casita y la gorra es la que suele llevar �l", explica. No lo dice en broma. Su f�sico y vestimenta se asemejan demasiado a los del artista: "�l me inspira mucho, no te puedo contar lo incre�ble que es mi amor por �l". Sus nuevas amigas le apoyan y muestran su aprobaci�n mientras, uno a uno, ense�a todos los complementos que completan su outfit. �Su objetivo? Entrar en la famosa Casita de Bad Bunny."Entrar en La Casita ya no es solo mi sue�o, es el de todo el mundo en la fila. Ya durante la prueba de sonido me puse a temblar y a llorar. Es que llevo esperando esto meses", dice Manuel, al borde de las l�grimas. Y no es el �nico. Al otro lado del estadio, a solo por unas puertas de distancia, Aitana tiene la misma sensaci�n. De hecho, ella misma confiesa haber estado llorando durante todo el d�a anterior. Sus amigas -las que la acompa�an y las que ha formado durante las horas de espera- la apoyan. Todas a una aplauden y animan a los que tienen detr�s con sus risas y bromas. Por la ma�ana caf�/ Por la tarde ron/ Ya estamos en la calle/ Sal de tu balc�n, entonan, divertidas, desde la fila.�Amigos para siempre? No lo saben, aunque lo que s� est� claro es que las memorias de este d�a ser�n inigualables. Y en el DeB� TiRAR M�s FOToS world tour, lo que no falta, precisamente, son experiencias. M�viles en lo alto y c�maras de todos los modelos - hasta alguna de las del merchandising- decoran los cuellos de los que ya pasean por el estadio atl�tico. Porque las an�cdotas se olvidan, pero los carretes permanecen intactos. "A veces se nos olvida tirar fotos de los recuerdos. Ahora lo vamos a grabar todo", auspicia Enzo, otro de los j�venes que llenan los espacios asignados en el recinto. �l llega junto a su prima Ver�nica y su marido Johan para vivir este Baile Inolvidable."Su �ltimo �lbum significa mucho para los inmigrantes que estamos fuera del pa�s, porque habla de ese anhelo por el hogar. Representa nuestra cultura latina", deja claro Ver�nica. Lo mismo piensan Mauri y Lucas, dos latinos de Vitoria que se aguantan las l�grimas mientras explican lo que significa para ellos esta gira por el mundo. "Nos afecta mucho. Nuestros padres hicieron un esfuerzo enorme al venir aqu�, pero no hemos podido crecer con nuestras familias y nuestros mayores ya se est�n yendo de este mundo", expresa, emocionado, este �ltimo.Todos ellos lo tienen claro: Bad Bunny ha hecho un homenaje a la familia, y a ese sentimiento universal del amor fraternal. Quiz� por eso son muchos los padres que acompa�an hoy a sus hijos para saltar, re�r y llorar a su lado. "Yo lo escucho desde hace nueve a�os. Yo inici� el movimiento en casa y ahora todos lo escuchamos juntos", r�e Pablo al un�sono con su madre. No son los �nicos. Hermanos, t�os y hasta abuelos se unen a los m�s j�venes del hogar en un concierto que no tiene ni edad ni nacionalidad. Europa y Am�rica se unen en Madrid para ver brillar al que ya se le conoce como el rey del pop.El reloj acelera hacia la hora de entrada. La prueba de sonido ya ha terminado y los nervios est�n a flor de piel. "No puedo expresar con palabras lo emocionado que estoy. Es el �nico artista por el que de verdad siento admiraci�n", explica Carlos desde la primera fila. Se muestra vergonzoso, como todos. Pero cuando la c�mara se apaga y la grabadora deja de registrar sonido, siempre entonan las mismas palabras: sue�o cumplido. Porque detr�s de las risas y la fiesta boricua, Bad Bunny ha conectado a los cinco continentes con su arte y sus melod�as. Y lo que une la m�sica ya es imposible separarlo.











