Por Daniel García e Ibrain HernándezHace algunos meses entrevistamos a Adam Bodnar, el ministro de justicia de Polonia. Queríamos entender cómo un país que durante años fue el leading case sobre erosión democrática y secuestro judicial en Europa estaba intentando reconstruir su democracia constitucional. Después del trago amargo que sigue siendo la reforma judicial en México, nos alegró escuchar que, poco a poco, Polonia intenta reconstruir las instituciones que fueron cooptadas por la política voraz. Supimos que hay jueces, académicos, activistas y ciudadanos que no han renunciado a la idea de conducir su vida política por el cauce de las instituciones democráticas. La conversación terminó por abrir una nueva temporada de reflexiones en Upstanders. Después de una serie de conversaciones sobre erosión democrática, populismo y constitucionalismo abusivo, comenzamos a preguntarnos ¿qué hace posible que una constitución resista incluso después de años de ataques? ¿Cómo se reconstruye un sistema constitucional cuando la confianza pública, las reglas y los contrapesos parecen haberse debilitado? En esa búsqueda nos encontramos con el constitucionalismo resiliente, un enfoque que analiza la capacidad de un sistema constitucional para resistir intentos dirigidos a cambiar, debilitar o violar sus elementos esenciales. Es una idea utilizada para pensar cómo trabajar con aquellas bases institucionales que perduran pese a los ataques y esfuerzos graduales de degradación institucional. En el marco de estas reflexiones, tuvimos la oportunidad de conversar con jueces, académicos, diplomáticos y activistas al respecto. Aunque cada entrevista nos dejaba con más dudas que certezas, también sentimos una extraña sensación de alivio al comprender que cada invitado parecía seguir intentando entender el momento que estamos viviendo. Nadie tiene las soluciones ni la claridad que buscábamos, pero encontramos algo quizá más valioso. En cada una de las personas con las que hablamos, descubrimos dos herramientas esenciales: la persistencia y la imaginación. Sobre la primera, Owen Fiss, es un botón porque aún preocupado por los enormes retos que enfrentan las naciones, sigue creyendo que los tribunales independientes son fundamentales para preservar los valores democráticos. Con todo y todo es mejor tenerlos que renunciar a ellos. Junto con él, Samantha Power sigue creyendo que la empatía, la diplomacia y los derechos son el horizonte en la nueva composición geopolítica mundial y Leer Gelernt sigue apostando por la construcción de narrativas a través del litigio que ayuden a la ciudadanía a ser empática y a movilizarse. Sobre la imaginación nos acompañó el pensamiento de Manuel José Cepeda y su experiencia en el momento constituyente colombiano para imaginar nuevas instituciones, trazar nuevos consensos y recuperar la confianza en el derecho. Mark Tushnet nos motivó con su insistencia en que las nuevas generaciones deben encontrar maneras creativas de reinventar la democracia más allá de las elecciones tradicionales. Con cada charla confirmamos que en todo el mundo existen upstanders que aún impulsan experimentos institucionales. Que apuestan a nuevas formas de participar, deliberar y organizar el conflicto. Innovar institucionalmente quizá sea la principal tarea de las nuevas generaciones, pero nuestra persistencia en seguir confiando en el derecho las impulsará a construir aquellas realidades que se antojan todavía posibles. De eso trata esta temporada. No de encontrar respuestas simples para tiempos complejos, sino de intentar entender cómo las constituciones sobreviven, cómo las democracias se reconstruyen y cómo las personas siguen encontrando razones para no rendirse incluso en momentos de incertidumbre. Únete a nuestro canal
Constitucionalismo resiliente, escriben Daniel García e Ibrain Hernández
Por Daniel García e Ibrain HernándezHace algunos meses entrevistamos a Adam Bodnar, el ministro de justicia de Polonia. Queríamos entender cómo un país que durante años fue el leading case sobre erosión democrática y secuestro judicial en Europa estaba intentando reconstruir su democracia constitucional. Después del trago amargo que sigue siendo la reforma judicial en México, nos alegró escuchar que, poco a poco, Polonia intenta reconstruir las instituciones que fueron cooptadas por la política voraz. Supimos que hay jueces, académicos, activistas y ciudadanos que no han renunciado a la idea de conducir su vida política por el cauce de las instituciones democráticas. La conversación terminó por abrir una nueva temporada de reflexiones en Upstanders. Después de una serie de conversaciones sobre erosión democrática, populismo y constitucionalismo abusivo, comenzamos a preguntarnos ¿qué hace posible que una constitución resista incluso después de años de ataques? ¿Cómo se reconstruye un sistema constitucional cuando la confianza pública, las reglas y los contrapesos parecen haberse debilitado? En esa búsqueda nos encontramos con el constitucionalismo resiliente, un enfoque que analiza la capacidad de un sistema constitucional para resistir intentos dirigidos a cambiar, debilitar o violar sus elementos esenciales. Es una idea utilizada para pensar cómo trabajar con aquellas bases institucionales que perduran pese a los ataques y esfuerzos graduales de degradación institucional. En el marco de estas reflexiones, tuvimos la oportunidad de conversar con jueces, académicos, diplomáticos y activistas al respecto. Aunque cada entrevista nos dejaba con más dudas que certezas, también sentimos una extraña sensación de alivio al comprender que cada invitado parecía seguir intentando entender el momento que estamos viviendo. Nadie tiene las soluciones ni la claridad que buscábamos, pero encontramos algo quizá más valioso. En cada una de las personas con las que hablamos, descubrimos dos herramientas esenciales: la persistencia y la imaginación. Sobre la primera, Owen Fiss, es un botón porque aún preocupado por los enormes retos que enfrentan las naciones, sigue creyendo que los tribunales independientes son fundamentales para preservar los valores democráticos. Con todo y todo es mejor tenerlos que renunciar a ellos. Junto con él, Samantha Power sigue creyendo que la empatía, la diplomacia y los derechos son el horizonte en la nueva composición geopolítica mundial y Leer Gelernt sigue apostando por la construcción de narrativas a través del litigio que ayuden a la ciudadanía a ser empática y a movilizarse. Sobre la imaginación nos acompañó el pensamiento de Manuel José Cepeda y su experiencia en el momento constituyente colombiano para imaginar nuevas instituciones, trazar nuevos consensos y recuperar la confianza en el derecho. Mark Tushnet nos motivó con su insistencia en que las nuevas generaciones deben encontrar maneras creativas de reinventar la democracia más allá de las elecciones tradicionales. Con cada charla confirmamos que en todo el mundo existen upstanders que aún impulsan experimentos institucionales. Que apuestan a nuevas formas de participar, deliberar y organizar el conflicto. Innovar institucionalmente quizá sea la principal tarea de las nuevas generaciones, pero nuestra persistencia en seguir confiando en el derecho las impulsará a construir aquellas realidades que se antojan todavía posibles. De eso trata esta temporada. No de encontrar respuestas simples para tiempos complejos, sino de intentar entender cómo las constituciones sobreviven, cómo las democracias se reconstruyen y cómo las personas siguen encontrando razones para no rendirse incluso en momentos de incertidumbre. Únete a nuestro canal














