Tenía 21 años cuando entré en un cine para ver Función de noche y cuando salí ya no era la misma: Josefina Molina, con su película, me había hecho libre. No sabía que se podía contar en esa España una historia en donde se hablaba de sexo, de frustración, de infidelidades, de la maternidad, de la amistad. Bueno, sí que lo sabía; lo que no sabía era que se podía contar desde el punto de vista de las mujeres. A partir de ese momento, Josefina Molina fue mi referente y la vida me hizo un gran regalo: Josefina fue mi amiga, mi amiga sabia.En 2006 creamos CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales). Josefina fue de las fundadoras, se unió desde los inicios gracias a la amistad que tenía con su amiga y compañera Patricia Ferreira. En la primera junta directiva —que presidió Inés París— yo era la tesorera y siempre decía que era muy fácil ser tesorera teniendo un tesoro, ya que Josefina nos dio una cantidad importante para iniciar nuestro camino: la totalidad de un premio que le habían dado.Después de la presidencia de Virginia Yagüe, Josefina me convenció para que me presentase a presidenta de CIMA, y yo siempre le obedecí muy gratamente. Casi todos los meses comíamos debajo de su casa, con Virginia Yagüe y con Patricia Ferreira. Yo, por lo menos, no hacía nada sin preguntárselo antes a Josefina.En 2016 fue elegida académica de número de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, y allí fuimos todas sus amigas a celebrarlo. En 2019 recibió el Premio Nacional de Cinematografía en San Sebastián y también la acompañamos. Así terminó su discurso: “La lucha de las mujeres no es un simple mimetismo, lo que pretendemos es una acción transformadora del mundo. La revolución de las mujeres no es una frase o un deseo, sino algo que está en marcha y es irreversible. Por mucho que tardemos”.En los últimos años su salud se fue resintiendo en muchos aspectos, aunque siempre estuvo muy bien atendida por sus sobrinas, que además nos iban informando. A Josefina la quiero, pero además estoy tan orgullosa de ella, y creo que nuestro deber es mostrar el legado de Josefina y contar a las cineastas que han empezado su carrera hace poco o que la van a empezar que sin Josefina su camino sería mucho más difícil.