Este sábado ha fallecido Josefina Molina en Madrid, a los 89 años. Fue una de las pocas mujeres de su generación (junto a Cecilia Bartolomé o Pilar Miró) que pudo dedicarse al cine, ejerciendo de directora y guionista, así como también novelista, realizadora de televisión y directora de teatro. Nacida en Córdoba en 1936, quedó fascinada con 15 años al ver El río de Jean Renoir, y desde entonces supo a qué quería dedicar su vida.Tras haber asistido a numerosos coloquios y eventos de cine había fundado en 1962 una compañía de teatro, mientras llegaba a colaborar en la radio con toda una sección feminista (La mujer y el cine) y se matriculaba en dirección por la Escuela de Cine. Los cortos que entonces dirigió manifestaban un floreciente interés por el género y la reivindicación (con numerosas mujeres que huían de los estereotipos) susceptible de no gustar a sus profesores. Aún así, en 1969 pudo graduarse, y despuntó con sus primeros trabajos en Televisión Española.Entonces le encargaron dirigir una adaptación de La metamorfosis de Kafka, seguida en 1979 de otra de Miguel Delibes (El camino, que protagonizó Amparo Baró) y más tarde en 1984 una película sobre Teresa de Jesús que protagonizaba Concha Velasco y Molina había coescrito con la novelista Carmen Martín Gaite. Antes, en 1973 había dirigido un film de terror: Vera, un cuento cruel, con Fernando Fernán Gómez.En 1980 dirigió uno de los cortos, La tiita, que integraban Cuentos eróticos, para a continuación firmar la película por la que es más conocida: Función de noche. Estrenada en 1981, consistía en una mezcla de documental y ficción donde los actores Lola Herrera y Daniel Dicenta se interpretaban a sí mismos para reflexionar con desgarradora honestidad sobre el fracaso de su matrimonio. Molina también obtuvo un gran éxito en 1989 con Esquilache, que llegó a ser nominada a 12 premios Goya incluido Mejor película. La Lola se va a los puertos, protagonizada por Rocío Jurado y Paco Rabal, sería en 1993 su último largometraje como directora, para que con el paso de los años fuera acumulando los reconocimientos tardíos. Una vez fundada la Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales (CIMA), de la que fue Presidenta de Honor, en 2012 obtendría el Goya de Honor: la primera mujer que lo hacía. En 2019 también se le concedería el Premio Nacional de Cinematografía.